мє ωιтнoυт yoυ - Jυsтιив&тú ♥

мє ωιтнoυт yoυ - Cap 16

Capítulo Nº16

Sus manos sabían y bajaban desesperadas por mi espalda, algo incómodas por el broche del sostén. Por lo que supuse que pronto terminaría con mi torso desnudo, más prefirió retenerse y seguir acariciándome como pudiese.
Yo por mi parte, estaba entretenidísima recorriendo delicadamente su torso. Era un completo deleite.
Nuestros labios nunca se habían visto más inquietos y sedientos del otro. El néctar que me brindaban sus besos me llenaba de una sensación completamente enloquecedora y sentía como de a poco comenzaba a entrar en éxtasis.
Su lengua energética recorría mi cavidad bucal con sumo detalle y sin preocupación, mientras que la mía se encontraba entusiasmada por darle pelea, en la cual, Justin parecía salir victorioso.
Mientras me dedicaba a devorar sus labios sin compasión, yo misma me apresuré a desabrochar mis pantalones y quitarlos, como pude, de escena.
—Ya estaba… extrañándote… —Suspiró con los ojos aún cerrados y acariciando, con alguna intención, mis hombros.
Sonreí y rodeé su cuello con mis brazos. Me acomodé sutilmente sobre su entre piernas y comencé a moverme suavemente mientras repartía una infinidad de besos en su cuello, devorando todo lunar esparcido con suma delicadeza por aquella zona.
Gimió simuladamente ante mi accionar, lo que por inercia me hizo sonreír, era precisamente lo que andaba buscando, hacerlo caer a mis pies, que supiera que podía hacer mucho, al igual que él.

Acarició mis piernas suavemente, haciéndome enloquecer con cada roce de su piel sobre la mía.
Mi respiración se agitaba notoriamente y creo que fue aún peor en el momento en que sentí como sus besos descendían desde mis hombros hasta la loma de mis pechos. En segundos me vi en la obligación de alejar mis besos de su cuello y estirarme levemente hacia atrás, ayudándolo a que fuese más fácil su tarea.
Repartía húmedos besos por aquel lugar, deslizando simuladamente la punta de su lengua, erizando mi piel al instante.
Mi pecho subía y bajaba en busca de aire… y en mi estomago, las cosquillas iban y volvían haciéndome bailar en una sensación de completa satisfacción y placer.
Sentí como los breteles de mi brasier quedaban colgando en mis brazos y como los dedos de Justin jugaban entretenidos en el broche de la prenda.
En cosa de segundos, sentí como mi torso quedaba al descubierto y una suave y tibia brisa le daba la bienvenida.
Justin no desaprovechó la oportunidad y acercó sus acolchonados labios rojizos hasta uno de mis pechos, mientras que con la yema de sus dedos, acariciaba la zona más delicada del libre.
Gemí suavemente y mordí mi labio inferior, dejándome llevar por la sensación de placer que Justin estaba provocando.
Nunca creí que pudiera entregarme tanto, era increíble esa manera de trasmitir lo que sentía en cada beso, en cada caricia, en cada acción… en cada mirada y suspiro. Me estaba volviendo loca y me sentía completamente llena al saber que lo amaba y que él a mí… y si, estaba segura de que así era. Creo que… mi experiencia de vida me había llevado a adivinar con tan solo mirar a los ojos, la clase de personas que son y lo que en verdad siente.

Justin, de a poco comenzaba a perder la razón y aún así, hacía el vago intento por mantenerse calmado y tratarme tal como una muñeca de cristal. A pesar de que me encantaba que fuese tan cuidadoso conmigo, esta vez quería ver a un Justin descontrolado y desesperado por tenerme una vez más, por lo que debería comenzar a actuar ya.
Salí rápidamente de mis pensamientos y sonreí traviesa. No debió entender que me traía entre manos, pero logró captar algo cuando lo dejé completamente estirado en el sofá.
Recorrí su torso bien marcado con mis manos y agaché mi rostro hasta su pecho, para que así mis labios pudiesen tocar su suave y perfumada piel.
Mientras mis manos no se detenían de brindarle placenteras caricias, mis besos fueron descendiendo lentamente.
Llegué a su bajo vientre con besos totalmente sensuales, dejando que mi lengua recorriera su piel sin simulación, por lo que pronto terminaría enloqueciendo y yo obteniendo lo que quería.
Llevé mis manos hasta sus piernas y las fui arrastrando hacia arriba, con la meta de llegar al elástico del seductor bóxer blanco que llevaba.
Sentí como dio un suave salto, seguramente sorprendido cuando mis manos rozaron sin disimulo aquella zona abultada.
Sonreí en medio de mis mullidos besos y tomé con confianza, de cada lado del boxer, con la sola intención de hacerlo desaparecer de una vez por todas.

Mis besos siguieron constante en la misma zona y con lentitud fui deslizando el bóxer hacia abajo. El cuerpo de Justin se estremeció por completo y al darse cuenta de que la prenda ya había sido tirada por algún sitio de la sala, me tomó de los brazos y con rapidez me tuvo debajo de él.
Sonrió coqueto y besó mis labios con suma dulzura y sensualidad. No pregunten como mezclaba ambas cosas, era muy de… Justin.
Cerré mis ojos y me dejé llevar por la infinidad de cosas que estaba experimentando en el momento.
Los labios de Justin no se agotaban de devorar los míos, de repartir besos por mi cuello, mis hombros y mis pechos, es más, por cada segundo transcurrido parecía entusiasmarse más.
Me asusté cuando lo sentí alejarse bruscamente de mí… quizás… ya no quería seguir o… podría salir con una excusa barata con mi ex resfriado.
Abrí mis ojos y suspiré aliviada al encontrarlo sentado en el sillón y estirándome una mano, la cual acepté gustosa.
Sonreí y antes de posicionarme sobre él, tomó la prenda única prenda interior que quedaba en mi cuerpo y la quitó cuidadosamente, sin alejar su penetrante mirada de la mía.
Se quedó por unos segundos contemplando mi total desnudez desde su puesto y acarició suavemente mis piernas.
Su lento accionar me estaba volviendo loca y creí que dentro de a poco mi corazón iba querer salir corriendo, más sacudí la cabeza antes de que terminara con una fuerte arritmia y me acomodé en su regazo.

No quería esperar más, quería sentirlo en mí de una vez por todas, lo necesitaba… pero Justin parecía interesando en hacerme desesperar y siguió besando mis labios con lenta pasión.
Cuando menos lo esperaba, sus manos se posicionaron a cada lado de mi cintura y gemí ahogando lo que sentía en el momento en que lo sentí entrar en mí.
Traté de besarlo en los labios, más terminé por tomarme de sus hombros y estirar el rostro hacia atrás, dejándome llevar por la situación, mientras que Justin, disfrutaba brindándome delicados besos en mi cuello.
El oírlo gemir sobre mi piel, comenzaba a surtir efecto en mí y me avivaba por completo.
—Te amo… —Solté sin aliento mientras trataba de recuperar mi posición inicial y mirarlo directamente a los ojos.
—Igual... yo —Musitó con dificultad, mientras mordía su labio inferior y cerraba los ojos.
Sus expresiones de placer me incentivaban a seguir y la energía en ambos cuerpos aumentaba notoriamente.
Finalmente, nuestros cuerpos fueron dejando a un lado la velocidad y el cansancio se apoderó de a poco de ambos.
Se recostó a lo largo del sofá y yo me acomodé sobre su pecho. Sonreí al escucharlo suspirar y acariciar mi espalda con ternura, me hubiese gustado poder adivinar lo que pensaba es ese preciso momento.
—Creo… —Comenzó a decir con la voz aún ahogada— creo que… nunca en mi vida… había sido tan feliz —Musitó para luego largar otro sonoro suspiro.

Pensé que había caído en un horrendo sueño, que no era más que una pesadilla, cuando las sirenas se intensificaron y a los segundos aparecieron dos patrullas, seguidas de un auto gris con vidrio polarizado… el auto de mis padres.
Justin y yo saltamos del sillón, pero aún así sin reaccionar a acomodar nuestras ropas en sus respectivos lugares.
Mis ojos se cubrieron de lágrimas, esto… esto era el fin de todo.
Miré a Justin y sentí una lágrima correr por mi mejilla. Me miró con los ojos tristes y apagados y volvió a dirigir la mirada hacia el jardín.
Mientras los policías bajaban con apresuro de sus vehículos, nosotros tratábamos de vestirnos lo más rápido que fuese posible, pero los nervios… jugaban en contra y mis manos, las cuales temblaban notoriamente, no provocaban más que torpeza.
— ¡Abran la puerta! ¡En este mismo momento! ¡Están rodeados por la policía! —Exclamó un oficial mientras golpeaba la puerta.
Comencé a llorar en silencio mientras acomodaba las últimas prendas. ¡No era justo! ¡Sabía que lo del médico había sido una mala idea!
Mi cuerpo temblaba sin control y Joseph me refugió con fuerza entre sus brazos.
—Estaremos bien… te lo prometo —Susurró con la voz temblorosa, besó mi frente y tomó mi rostro entre sus manos para sonreírme apenado, mirarme a los ojos y hacerme sentir segura, más sus ojos vidriosos y obligados a ocultar el miedo que sentía… me hacía creer que todo estaba perdido.
— ¡Si no abren la puerta en este mismo instante, nos veremos obligados a derribar la puerta! —Volvió a exclamar.
Justin miró hacia la puerta y yo clavé mi mirada, llena de odio y rabia, en la pareja que bajaba del auto gris, mis padres.
Besó mis labios de improviso y caminó hacia la puerta. Mis sentidos se detuvieron por completo al notar como giraba la manilla y comenzaba a abrir la puerta.

 

 

aqui el otro cap gilrz... cada ves falta menOs para que la nove se acabe :/ 4 caps... OH GOOSH !!   QUE PASARA ???? .... lol.. Comenten y Dejen manitas...

 

Bye Byeee : )

мє ωιтнoυт yoυ - Cap 13,14 y 15

Capítulo Nº13


—No… no es lo mejor que podrías hacer —Comenté mientras luchaba arduamente para mantener mis ojos abiertos.
— ¿Y que es lo mejor que podría hacer? ¿Quedarme de brazos cruzamos, mientras tu resfriado aumenta? Estas loca si crees que no haré nada al respecto —Se adelantó a decir, antes de que yo prosiguiera negándome a su ayuda.
—Justin, sabes muy bien que… pueden llegar a descubrirnos —Me quejé dejando que mis párpados se cerraran. Era inútil hacer un esfuerzo más.
—Es solo un doctor, no puede hacer mucho _________ —Mi cuerpo, a pesar de lo débil que estaba, dio un salto al sentir repentinamente las heladas manos de Justinsobre las mías.
Abrí mis ojos y ahí estaba, arrodillado frente a mí, con los ojos brillantes y expectantes, esperando alguna respuesta positiva de mi parte.
—Los doctores pueden hacer mucho —Argumenté sin sentido. Temía que Justin saliera vencedor del debate, mi estado provocaba un pobre uso de diccionario y no tenía las palabras adecuadas para rebatir.
—No, no pueden. ________, ya deja de ser testaruda y hazme caso de una vez por todas. —Su voz terminó por hacer eco en la habitación y a los segundos sentí sus labios en mi frente, depositando un cálido beso.
—Esperemos unos días más y… —Me acomodé para mirarlo a gusto— si el resfriado se mantiene igual, te prometo que yo misma llamo a un médico —Suspiré y cerré nuevamente los ojos.
No dijo nada. Al parecer prefería eso a que seguir insistiendo para nada.
Acarició mi cabello y me tomó, como una pluma, en brazos para llevarme de vuelta a la cama y abrigarme bajo las brazadas.

Cinco días pasaron exactamente y seguía en el mismo estado deplorable ¿Qué era lo que sucedía conmigo? Ya debía de estar de buena salud, cantando y saltando por el hermoso campo. Algo andaba mal.
Suspiré agotada de la fiebre admirando el hermoso día que se translucía a través del visillo limpio colgado en la ventana, parecía ser una burla.
— ¿Cuántos días mas quieres esperar, _______? —Una helada voz apareció en la habitación. Estaba molesto.
Giré mi cabeza con cuidado y fijé mis ojos débiles en los suyos enfadados.
— ¿Quieres esperar a que te pase algo realmente grave? ¿No es cierto? —Seguía hablando en el mismo tono frío, cruzado de brazos y piernas, apoyado en el umbral de la puerta.
—Justin… ya estoy mejor —Susurré. Mi garganta ardía.
—Que mentirosa eres… —Negó con la cabeza en desaprobación y desvió sus ojos de los míos para fijarlos, como punto final, en el suelo.
El silencio que nos rodeaba era tenso y no habían muchas opciones. Debía de aceptar la visita de un médico.
— ¿Sabes? —Interrumpió el silencio, con la misma voz seca y amarga que traía desde que se había levantado— ya no seguiré haciéndote caso, llamaré a un doctor ahora mismo —Suspiró con pesadez y caminó con paso firme hasta el teléfono que yacía quieto y polvoriento en un mueble antiguo.
— ¡Justin! —Gemí apretando los ojos. ¡No quería un médico!
—Ya basta ________ —Musitó sin importancia mientras marcaba un número— tienes suerte de tener un novio que conozca al mejor médico de Starnford.
Bufé con dificultad y me volteé en la cama. Aunque darle la espalda no le detendría, era una manera de hacerle saber que estaba enfadada con él.
— ¡Just! No me interesa que te enfades conmigo, preciosa —Que tramposo, a pesar de que lo decía con sarcasmo, sonaba totalmente sensual para mis oídos, aún más cuando agregaba la palabra “Preciosa” — Créeme que a mí, en estos momentos, me interesa que te mejores pronto y que luego salgamos a caminar, tomaditos de la mano y quien sabe por ahí si te doy una sorpresa, tu sabes —Sentía el tono travieso que empleaba y a decir verdad, le resultaba.
Me giré de un salto, sin pensar en la terrible molestia que causaban las sábanas y la ropa sobre mi piel.

— ¿Qué quieres decir con eso? —Arqueé una ceja al verlo con una sonrisa juguetona en los labios, mientras sostenía el teléfono en su oreja izquierda.
—No lo se, tu sabes —Me guiñó un ojo y suspiró.
Okay, me convenía que me curara pronto de este apestoso resfriado.
Sonreí y dejé que mi cuerpo debilitado, descansara tranquilo en el colchón. Carcajeó y supe que debí de haberle hecho entender que me rendía.
Las risas cesaron y entendí que habían atendido la llamada.
— ¿Doctor Hanks? —Preguntó y me dio la espalda— Habla con Justin Bieber… necesito una atención urgente, me gustaría saber cuando está usted disponible… ¿Esta misma tarde? —Maldición— ¡Perfecto!... si, si, como a las cuatro estaría bien… —Terminó por darle la dirección y unas muy afectuosas gracias.
Se volteó de un salto y colgó la llamada.
—Ya se, viene a las cuatro —Rodé mis ojos y suspiré abatida.
—Si, te recomendará algunos medicamentos y eso es todo. Soy un completo estúpido al haberte obedecido y no haber llamado antes —Carcajeó y golpeó suavemente su frente con su mano derecha.
—Es que tengo un gran poder sobre ti y las cosas se hacen como yo digo —Suspiré con una sonrisa en los labios.
—Quizás —Carcajeo y en segundos nos quedamos en silencio, mirándonos directamente a los ojos. Mordió su labio inferior y sonrió— creo que comienzo a desesperarme, extraño devorar tus labios —Musitó

Sonreí débil. Era cierto, desde que el resfriado había comenzado, habíamos quedado en no tener mucho contacto físico… después de todo, no queríamos terminar los dos resfriados, siendo dos personas inútiles en una cama.
—Creo que… necesito a ese médico ahora mismo —Carcajeé.
Rió y se acercó, midió mi temperatura y sin más remedio, terminó por posar una fría toalla húmeda en mi frente.

El reloj que colgaba en una de las paredes de la habitación, marcó la hora exacta en la que el médico dijo que se presentaría… y con una sorprendente puntualidad, unos cuantos golpes en la puerta principal, hicieron eco por toda la casa de madera.
—Debe ser él —Justin saltó de un golpe y sin más que decir, salió disparado de la habitación.
Mientras esperaba la aparición de mi novio junto al profesional, resé en todos los idiomas, rogando a que no fuese nada grave y no me viera obligada a regresar a la ciudad.
—_______, el doctor Hanks ya está aquí —Anunció la suave voz de Justin.
Abrí mis ojos y con lentitud me fui acomodando en el acolchado hasta quedar apoyada en el respaldo.
Ahí estaba. Un hombre alto y maceteado, de tez morena pálida y con una escasa barba blanca… al igual que su cabello.
—Buenos días —Musité seria. Su aspecto me daba escalofríos.
—Buenos días —Sonrió y dejó salir ese aspecto que todos los doctores ocultaban, ternura.
Tomó una silla y se acercó hasta sentarse a mi lado. Posó el maletín sobre la cama y sacó todo tipo de instrumento que necesitaría

Luego de una corta revisión, retiró el estetoscopio de sus oídos y los volvió a guardar en el maletín. De este mismo, sacó una cajita rectangular y la dejó en el velador junto a un gotario.
—Y… ¿Qué es lo que tiene? —Cuestionó Justin al notar que el trabajo del hombre ya había finalizado.
—Es solo un simple resfriado —Se puso de pie, mientras yo clavé mis ojos asesinos en los de Justin. ¡Había sido para nada! —Pero hicieron bien en llamarme, es un resfrío común, pero que debe ser tratado —Me sonrió victorioso. Okay, si tenía razón— este jarabe ira regulando su estado, en un par de días te recuperarás —Me sonrió con ánimo.
—Muchas gracias —Sonrió Justin estirándole una mano, la cual el doctor aceptó gustoso.
—Una duda —Musitó antes de retirarse de la habitación— ¿Dónde están sus padres? Por lo que veo, llevas con fiebre varios días… —Me miró con extrañeza y sentí latir a mi corazón con fuerza. Eso se llamaba nerviosismo

 

 

 

Capítulo Nº14

Miré a Justin con nerviosismo y tragué saliva esperando a que algo alumbrara en mi cabeza.
—Salieron… —Solté la primera palabra coherente que se me vino a la mente— salieron, ellos… se fueron de vacaciones por unos días —Era buena actriz, debía de hacerle creer con una simple sonrisa.
Aún así, después de haber parecido la chica más honesta del mundo, me miró desconfiado.
— ¿Salieron? Pareciera que no están seguros de aquello —Clavó una mirada acusadora en mí y por inercia temblé. ¿Por qué nos cuestionaba? Ese tipo de cosas no eran su incumbencia.
— ¿Cómo no podríamos estar seguros? Son nuestros padres… ¿Qué hay de extraño en que salgan de viaje en vacaciones de verano? —Tomé el valor necesario para enfrentarlo. Con eso debía de callarse.
Se quedó en silencio y giró sobre sus talones para mirar a Justin, quien se encontraba serio, seguramente ayudándome con el teatro.
—Si usted tiene desconfianza, podría llamarlos, no hay problema —Soltó tal como si estuviera molesto. No sabía que se traía entre manos, pero me sonó a Pattie.
Mantuvo el silencio, me miró una vez más y suspiró.
—No, no tienen para que llamarlos… —Se encogió de hombros y me sonrió amistoso— después de todo… están de vacaciones —Volvió a sonreír con inocencia. No se cual era la razón de que me causara tanta desconfianza.
—Cuídate Margareth y recuerda beber el jarabe dos veces al día, una en la mañana y otra en la noche. Son 15 gotas —Con la última sonrisa agitó una mano con lentitud y salió de la habitación.
Justin salió caminando detrás de él y apenas escuché la puerta principal abrirse, corrí hacia la ventana para observar que era lo que sucedía.
Los vi conversar y durante la corta charla el rostro de Justin se ponía cada vez más serio y frío. No era una buena señal… más terminaron por despedirte con un apretón de manos y sonrisas.
Justin se quedó de brazos cruzados en el portal de la casa, seguramente con la excusa de ver partir al médico, más yo estaba segura de que aprovechaba de refrescarse de la suave y tibia brisa que aparentaba estar en el día de hoy. Después de todo… la mayoría de los días se había quedado a mi lado atendiendo mi resfriado.
El doctor Hanks se subió a su lujoso auto negro y emprendió viaje por la ruta de arena seca que se hundía bajo los verdes árboles al frente de la casa.
Sin nada más, volví a la cama y aproveché de humedecer una vez más la toalla para dejarla reposar en mi frente ardiendo.
Los pasos de Justin se escuchaban pesados en la escalera y en segundos apareció en la habitación con el rostro marcado por la preocupación.
— ¿Sucede algo? Tienes una cara terrible —Carcajeé acomodándome en la cama.
—Y tú deberías tenerla también —Me miró afligido— tienes sospechas, _______.
Dejé los ánimos a un lado y esperé a que el silencio inundara la habitación.
—Lo se —Musité fría— ¿Te dijo algo más? Pensé que luego de nuestro teatro debería de habérselo tragado todo —Volví a sentarme en la cama, para así tomar un aspecto.

—También lo creí, pero… mencionó algo sobre nuestro escape, _______ —Sentí como vibraba su voz y mi corazón se detuvo ante el miedo.
— ¿Qué… que quieres decir con eso? —Susurré con la voz cortada. Sabía que algo no andaba bien.
—No lo dijo tan concretamente —Se sentó a los pies de la cama— pero quiso mencionar algo, sobre una pareja de Atlanta, alrededor de los 17 años, que se habría escapado, somos nosotros —Musitó serio y clavó sus ojos con los míos.
—Te dije que era una pésima idea llamarlo —Dejé que se me escapara ese tono enrabiado que pocas veces solía usar.
— ¡¿Y que querías que hiciera?! ¿Qué terminaras con algún problema grave? ¿Acaso no sabes que la fiebre es peligrosa incluso mortal? —Su tono de voz comenzaba a elevarse. Por cierto lado tenía la razón y yo por otro… también.
—Pero Justin —Me quejé con debilidad y sentí mis ojos empañarse sin sentido— Ahora nos vana describir… esto no tiene nada de bueno —Sollocé.
—Prefiero ir mil veces a la cárcel, antes de que te suceda algo —Me miró tal como si tuviera rencor, pero sabía muy bien que no era nada más que rabia y frustración.
— ¡No digas *******! —Grité. Si, grité— ¡Era solo un estúpido resfriado! ¡Nada grave podría haberme sucedido!
— ¡Claro que si! —Se puso de pie de un salto y me miró enojado— ¿Acaso no escuchaste al médico? ¡Podría haberse convertido en algo serio!

Esto era increíble. Nunca nos habíamos peleado y nunca estuvo en mis planes, ni mucho menos con gritos… ¡Ya ahora estábamos discutiendo por una estúpida razón!
—Ya cállate, tu no tienes idea —Gemí y dejé caer mi cuerpo en el colchón. Era mejor dormir y dejar que todo fluyera como debía de ser.
—Créeme que se mucho, ________ —El nivel de su voz había bajado, mas aún asi sentía su enojo correr en ella— iré por… —Suspiró— iré a tomar algo de aire afuera, si necesitas algo… solo golpea la ventana.
Un silencio frío y desolador se apoderó de la habitación y al segundo me di cuenta de que ya estaba sola.
Me quedé despierta todo el rato, analizando la situación en la que nos encontrábamos. Seguía pensando lo mismo “Las cosas no van por buen camino” y no hay nada mas que hacer… un completo extraño, que ya estaba al tanto sobre el escape de dos jóvenes, sabía nuestra localización y eso nos jugaba en contra. Ahora solo nos quedaba rogar que se quedara en silencio.
Me dediqué a mirar mi celular apagado, que descansaba en el velador. Cuantas llamadas perdidas debería de tener, cuantos mensajes y notas ahogadas, esperando a que de señales de vida, pero no… no iba a contestar, no iba a darles una esperanza. Todo esto era culpa de esas dos personas que me criaron en un mundo lleno de codicia y ambición, frías sin sentimientos y sin saber lo que era amar.

Limpié enseguida una lágrima que se deslizaba por mi nariz, era inútil llorar por un mundo tan frívolo como en el que vivía y a decir verdad, mes sentía completamente llena viviendo junto a Justin.

Estaba atestada y me sentía inútil. Los días pasaban y yo seguía con el cuerpo pegado a la cama, pero aún así… el remedio parecía causar efecto y mis ánimos y síntomas mejoraban notoriamente.
Era día jueves por la mañana y el sol brillaba con toda su intensidad. Mi cuerpo estaba inquieto bajo las sábanas, rogando salir de aquella habitación. Sensación la cual no había experimentado desde que la fiebre se había apoderado de mí.
Medí mi temperatura y al parecer se encontraba normal. ¡Genial!
De un salto, me puse de pie y busqué ropa en el placard. Sabía que tampoco podría andar desabrigada por la vida, así que un jeans y una polera de mangas tres cuartos estaría a la perfección.
Aproveché el hecho de que Justin estuviera regando las plantas del jardín delantero y corrí hacia el baño para darme una corta ducha. Sequé mi cabello y maquillé mi rostro, dejándolo despejado de cualquier síntoma de resfriado. Ya parecía como nueva, sin ojeras, sin la voz ronca y sin que mi cuerpo se quejara con cada roce de la ropa.
Corrí por las escaleras y salí con desesperación de la casa. ¡Aire! Por fin.
En silencio, caminé hacia mi novio y le di una gran sorpresa al abrazarlo por la espalda.

Como era de esperar, dio un salto y dejó caer la manguera entre las plantas.
— ¡_______! —Se volteó y sonrió entre un suspiro— ¿Qué hace usted aquí señorita? —Sonrió con los ojos brillantes.
— ¿Qué no ves? Me siento de maravilla el día de hoy —Rodeé su cuello con mis brazos y lo miré a los ojos. Habíamos dejado de hacer eso hace tiempo.
—Eso parece… luces espléndida —Sonrió posando sus cálidas manos en mi cintura.
—Dios… —Cerré mis ojos dejando que el suave y tibio viento tocara mi piel y me hiciera sentir viva nuevamente— extrañaba el aire limpio —Carcajeé y abrí mis ojos para encontrarme con los suyos.
—Y yo extrañaba poder verte tan animada como el día de hoy. El jarabe que te dieron es muy efectivo —Sonrió y besó mi mejilla.
— ¿Solo un beso en la mejilla y nada mas? Esperaba algo más apasionado —Enarqué una ceja y alejé mis brazos de él para poder cruzarlos sobre mi vientre.
Sonrió y tomó mi rostro entre sus manos. Con una lentitud impresionantemente tortuosa, acercó sus labios a los míos.
Se podría decir que me estremecí por completo al sentir la suave piel de sus labios hacer un mínimo contacto con los míos. Ese cosquilleo en mi vientre apareció nuevamente y me desesperé por completo, necesitaba sus dulces labios, ese jugo acaramelado que solía entregarme en cada beso, pero no, preferí permanecer quieta y esperar a que él terminara la tarea.

Suspiré sonoramente sobre sus labios y finalmente, los suyos hicieron presión en los míos con suma delicadeza y ternura.
Fueron creando un ritmo lento, calmado, apacible y hermoso en verdad.

 

 

 

Capítulo Nº15

—Tus labios saben más dulces que otras veces —Musité luego de habernos alejado unos centímetros, aún con los ojos cerrados y disfrutando del exquisito sabor que había dejado impreso en mis labios.
Escuché como carcajeaba levemente, mientras sus manos acariciaban con ternura mi piel bajo la remera blanca.
—Es porque lo extrañabas, solo eso —Depositó nuevamente un corto beso en mis labios y pronto alejó los suyos para chocarlos en mi frente.
—Como ya estoy mucho mejor —Me alejé de un salto, con una expresión risueña en el rostro— podríamos salir a caminar —Dije con entusiasmo.
—No lo se, no es… no es muy buena idea… aún —Me miró desconforme y yo fruncí el ceño ¿Qué era lo que sucedía ahora?
— ¿Qué no te das cuenta de que ya estoy bien? ¿O es que no lo entiendes? —Me crucé de brazos. Debía de dejar esa actitud, tarde o temprano le molestaría.
Antes de que dijera algo, suspiré y relajé mis expresiones, basta de ser tan orgullosa y testaruda.
—Disculpa, disculpa… —Abrí mis ojos y le sonreí— tengo que dejar a un lado mis actitudes —Volví a suspirar— entiendo. Creo saber por que no quieres que salgamos a caminar… vengo saliendo de un muy mal resfriado. Nos quedaremos en casa, no hay problema —No creí que pudiera haber sonado tan sincera, de hecho, estaba siéndolo.
Se quedó en silencio y mirándome con impresión. Debieron de sorprenderles mis palabras tan maduras, justamente era eso lo que quería que pensara de mí, que tuviera una idea de que podía ser muy madura y responsable.
—Me sorprendes —Sonrió, se cruzó de brazos y balanceó su cuerpo sobre sus pies.
—No quiero que creas que soy una malcriada, llevada a sus ideas —Era cierto. Quizás con mis actitudes pasadas, podría llegar a pensar que sería igual que toda la gente de mi entorno.
—Lo fuiste cuando estabas resfriada —Me reprochó, mientras que de a poco asomaba una sonrisa traviesa en sus labios.
—Lo se, pero no fue solo por el hecho de que odie a los médicos, temía que pasara lo que pasó con el doctor Hanks —Tragué saliva sonoramente, el solo hecho de imaginar que un día llegarían mis padres acompañados de una patrulla, todo por culpa de un médico, me erizaba la piel y a la vez arruinaba todo tipo de sueño a futuro que tenía en mente.
—Te entiendo. Descuida, tengo suerte, nada malo nos ocurrirá —Cruzó un brazo por mi espalda y de un leve empujoncito me invitó a caminar, lamentablemente, de regreso a la casa.
— ¿Cómo puedes estar tan seguro? —Arqueé una ceja y levanté mi rostro para mirarlo con dificultad, el sol pegaba fuerte y no daba ayuda a mis ojos.
—Mírame —Infló su pecho con orgullo… ¿Pero de qué? Seguía sin entender— Piénsalo, tengo a la mejor, más maravillosa y perfecta novia de este mundo ¿Acaso eso no es suerte? —Me miró con la mejor cara de triunfador.

Rodeé los ojos y choqué mi mano en mi frente. Muy tonto, pero tierno y adorable.
—No me habías dicho que tenías otra novia, Mr. Bieber… —Lo miré con molestia fingida— porque lo que es yo, soy una desgracia —A pesar de que me cargaba hacerme la víctima, aunque fuese solo para bromear, daba un buen resultado con Justin. Lograba ponerlo completamente dulce y cariñoso. No se imaginan cuanto.
Carcajeó y se alejó de mí. Antes de que riera ante mi cara de mosquita muerta, tomó de mis piernas y de un solo impulso me dejó colgando en su hombro derecho. Okay, ahora me tocaba fingir una pataleta, aunque… estaba disfrutando el panorama que Justin me había dejado. Mejor… para que simular enojo, se lo diría directamente.
—Si crees que voy a regañar o algo… —Como pude me agarré de su espalda al momento en que comenzó a caminar—…Ni lo creas, luces muy espectacular desde aquí atrás —Reí y elevé una mano para dejarla chocar en uno de sus glúteos.
— ¡________! —Se quejó entre risas— ¡Oye, eso no se vale! —Rió— ¡Ya verás! No creas que no tendrás venganza —Ahora si que necesitaba sujetarme bien. Había comenzado a correr y no era nada delicado.

Entró a la casa y de una fuerte patada terminó cerrando la puerta de un portazo.
¿Qué diablos se traía en mente?
Antes de que cuestionara sus acciones, me dejó caer bruscamente sobre el sillón largo de cuero negro.
Creerán que esa brutalidad era dolorosa y temible, al contrario, era lo más sensual y placentera que podía imaginar… Más aún cuando desde lo alto, dejó de sonreír y mordió su labio inferior tentativo, seguramente disfrutando de mi imagen en el sillón, con las manos descansando a cada lado de mi rostro, con la respiración agitada y dejando que la loma de mis pechos se asomara por el escote de la delgada polera de gasa.
Estaba ansioso y reconozco que sentía igual. Mis manos morían por sentir su piel, tocarlo una vez más.
Cerré mis ojos y suspiré. Creí que lo llamaría de una vez por todas y se arrojaría sobre mí… mas luego de ciertos segundos transcurridos no recibí respuesta alguna de su parte.
Iba a regañar antes de abrir mis ojos, más pensé que sería mejor idea saber que era lo que hacía.
Me tragué las palabras y abrí mis ojos ampliamente, tratando de simular mi asombro.
Sonrió de costado y siguió con la mirada fija en mí.
Sus manos siguieron su trabajo: Desabrochar el pantalón. Tortuosamente retiró el cinturón de escena y lo dejó caer al suelo. Creí que eso iba a ser todo, pero quise darme un tiro, al momento en que mi corazón quiso salir de mi pecho, cuando lo vi desabrochar el botón de su ojal y deslizar lentamente el cierre del pitillo negro hacia abajo.

—No te gustó aparecerte desnuda por la pieza la otra vez. Bueno, ahora es mi turno de jugar —Sonrió con maldad y se bajó los pantalones, dándome a observar lo bien que lucía con boxers blancos.
Mordí mi labio inferior. Era imposible, por más que lo rogara, quitar mis ojos de aquel punto.
Okay, el quería jugar y hacerme perder el aliento. ¡Vaya que lo estaba logrando! Pero no me quedaría recostada sin hacer nada. Me senté en el sillón y sonreí traviesa, tomé el inicio de mi polera y la quité en un dos por tres.
—Eso no era parte del plan —Se quejó sensual y se sentó a un lado, para tomarme por la cintura y hacerme sentar en su regazo.
Ya no quería esperar más, por lo que con desesperación tomé su rostro entre mis manos para atacar sus labios tan provocativamente acaramelados.

 

 

 

5 caps y la novela TERMINA !! Les gustaria que adaptara otra ?? PROMETO SUBIR CASI TODOS LOS DIAS! que dicen ??... : )

pd: PERDON POR NO HABER SUBIDO ANTES!!

 

Bye Bye..!!

мє ωιтнoυт yoυ - Cap 11 y 12

Capítulo Nº11

Los nervios circularon por cada rincón de mi cuerpo a medida que mis ojos creían el mensaje interminable.
Apreté mis ojos y agité sutilmente la cabeza. Suspiré y me levanté lo suficiente como para poder mirarlo directamente a los ojos.
El silencio parecía ser interminable, ni uno de los dos se atrevía a soltar las primeras palabras, por lo que no me dejaba opción que ser primera. Entreabrí mis labios con la finalización de ordenar mis ideas y… decir algo, más no tuve tiempo.
—Estaremos bien —Susurró llevando la cálida palma derecha de su mano, hasta mi mejilla.
A pesar de que tenía impreso el nerviosismo y el miedo en sus ojos, me transmitió esa sensación de confianza y de protección.
—Justin… —Musité ahogada, no en llanto, sino… en preocupación. Todo esto era un riesgo, sobre todo para él.
—Tranquila, se nos ocurrirá algo… —Su mano, cual descansaba en mi mejilla, se trasladó hasta mi nuca, zona donde hizo una suave presión, con el fin de acercar mi rostro al suyo y así poder besar mis labios apaciguadamente.
Creo que había olvidado la razón de porqué estábamos escondidos en una cabaña, lejos de la ciudad, más con el corto y preciso mensaje de texto, mis pies habían vuelto a pisar tierra.

Tenía miedo… Quizás no debí de haber armado tal escape, tal vez… hubiera sido mejor seguir con un romance oculto, viéndonos cada vez que sobraba el tiempo a escondidas.
—No quiero que nada te suceda, soy una estúpida —Arrastré mis palabras sobre sus labios.
Sonrió con ternura y me rodeó con sus brazos.
—Todo esto, todo lo que hiciste, me demuestra lo que sientes por mí… Estoy de acuerdo con que es una verdadera locura, pero… —Sonrió— Cuando la vida resulta injusta, las locuras son necesarias —Carcajeó con nostalgia.
Solo sonreí, sintiéndome comprendida. Tal vez no había sido tan mal idea habernos escapado.
Volví a besarlo en los labios, no de forma provocativa, ni tampoco con la intención de hacer que las cosas llegaran a otro nivel. No era más que un dulce beso, uno de esos que se entregan desde el corazón, de esos sanos y de sentimiento nato.
Para dejar la amargura a un lado y evitar caras largas, comencé a depositar pequeños, pausados y mullidos besos por todo su rostro.
Carcajeó en medio del ataqué y me recostó a su lado, se acomodó en su mismo puesto y acercó su rostro. Chocó su nariz con la mía de un lado a otro, con expresiones risueñas en el rostro, lo que provocó un alto grado de ternura y hacerme sentir una pequeña.
— ¿Salimos a comprar? —Musitó con energía. Si alguien podía olvidar pronto los problemas, era Justin.
—Claro que si —Sonreí animosa. Justin tenía esa habilidad de transmitir buenas vibras.
Se puso de pie y mi estiró ambas manos para hacerme más fácil la labor. Tomé mi remera y la acomodé en mi torso, buscamos algo de dinero y salimos por el largo camino de tierra seca en busca de alimentos.

El camino fue relajado, más allá de hablar, nos preocupaba más divertirnos y jugar como niños.
—Quédate ahí —Dije varios pasos más atrás de él.
— ¿Qué? —Carcajeó al voltearse y observar mi posición, lista para correr.
—Date vuelta, Justin —Reí al imitar una pataleta.
Sonrió sin entender y obedeció a mis órdenes.
Cuando pude apreciar su espalda, troté sin velocidad y al estar cerca, tomé de sus hombros y con impulso me colgué a su espalda.
— ¡Ja! Seguramente que te llevaré todo el camino de regreso cargada allí atrás—Carcajeó con sarcasmo mientras comenzaba a caminar.
—Tu solo camina, burrito de carga —Reí.
Nos divertíamos, Justin corría de un lado a otro y yo no podía hacer más que gritar en un tono histérico, creyendo que en cualquier momento terminaría en el suelo.

—Genial, al fin en casa —Suspiró agotado, dejando las bolsas en la pequeña mesa del comedor.
Iba a dar opinión respecto a su comentario, más un gran dolor en la cien detuvo fugazmente mis palabras.
Apreté los ojos y me tomé la cabeza con una mano. No había de que preocuparse, era solo un simple dolor de cabeza, pero era mejor prevenirlo y tomar algún calmante.
—Iré a buscar algo, bajo enseguida —Le sonreí con naturalidad y subí las escaleras sin apresuro.


Ahora… ¿Dónde diablos había dejado la caja con los remedios? Quien sabe, por lo que me tomaría varios minutos encontrarla.
La molestia se hacía cada vez más intensa y fue un alivio total al encontrar una pequeña cajita con todo tipo de medicamentos.
Caminé hacia el baño, dejé la pequeña pastilla en mi lengua y me acerqué a la llave del lavamanos para poder tragarla con un poco de agua.
Sequé mi boca y me dispuse a salir, más me llevé un gran susto al encontrarme con mi novio en el umbral de la puerta.
— ¿Qué tomabas? —Preguntó con la curiosidad incrustada en los ojos.
—Nada… solo… una pastilla —Sonreí y lo quité del camino para llegar nuevamente a la habitación.
Sentí sus pasos detrás de mí y me estiré en la cama.
— ¿Qué pastilla? ¿Te sientes mal? — ¿Qué se suponía que le diría? ¿Qué si? No, porque me sacaría en cara la supuesta fiebre de la mañana.
—… No… estoy bien, era solo… un… anticonceptivo —Suspiré aliviada, era una buena excusa.
Me miró con desconfianza… y luego sonrió.
—Claro —Carcajeó y se tiró en el colchón, se acomodó a mi lado y prendió la televisión.
No podía resfriarme. No y no.

 

 

 

 

Capítulo Nº12

Se tardó en dejar algún programa en definitivo, incluso carcajeaba solo ante sus indecisiones, mientras yo… trataba de ubicar toda mi atención en él, en medio de una lucha contra el dolor punzante que se generaba en mi cien, cual parecía expandirse por todo mi cráneo.
Estaba concentrado en la serie animada que pasaban por un canal infantil y creí que había despojado toda clase de atención en mí, por lo que en el momento en que el dolor atacó intensamente mi cabeza, tuve la posibilidad se apretar mis ojos y quejarme a través de muecas.
— ¿Estás bien? —Susurró cuando menos lo esperaba. Había estado carcajeando hacia ya bastante rato.
Abrí mis ojos mecánicamente al sentir su melodiosa voz y atiné a sonreír mientras creaba alguna vaga respuesta.
—Si —Suspiré e intenté no quejarme cuando mis palabras retumbaron con pensar dentro de mi cabeza.
— ¿Segura? Te noto inquieta desde hace unos minutos atrás —Se acomodó de lado y apoyó su rostro en la palma de su mano.
—No insistas, estoy bien —Cerré los ojos y me acurruqué en su pecho— tengo un poco de sueño —El perfume impregnado en toda la zona de su cuello, de a poco comenzaba a surtir su efecto y sorprendentemente llegaba a ser un natural calmante.
Lo sentí carcajear y deshizo su posición para luego rodear mi cuello con uno de sus brazos y ayudar a que cayera en un profundo sueño.

Mi cuerpo, a los pocos segundos, se sentía liviano, casi podía llegar a creer que caía suave como una pluma por los aires. Bastante extraña sensación… la cual se desvanecía con lentitud y algo nuevo se apoderaba de mi cuerpo. Calor.
Me ahogaba en medio del sueño, del cual parecía imposible despertar. Mi respiración se agitaba constantemente bajo el ardiente fuego que recorría con velocidad mi cuerpo y la horrenda desesperación provocaba de a poco un nudo tormentoso nudo en mi garganta.

Mis ojos se abrieron de par en par y aún ahogada me senté de golpe en la cama para recuperar aire.
—________… —Sentí la voz preocupada de mi novio detrás de mi.
Antes de prestarle atención, me dediqué a recuperar todo el aire perdido en la pesadilla y al momento, en que todo el calor, que aun quedaba disperso por mi cuerpo, se transformó en un frío tajante.
Dejé caer mi cuerpo adolorido en el colchón y con suma rapidez tomé las frazadas para cubrir mi cuerpo, cual experimentaba una serie de horribles sensaciones.
Con dificultad pude observar a Justin, que se encontraba arrodillado en el suelo, y apoyado de antebrazos en un borde de la cama.
—Tuve una pesadilla… ¿Por qué hace tanto frió? —Me quejé con la voz débil. Incluso, hasta mi garganta parecía estar afectada. ¿Qué diablos era lo que estaba sucediendo?
—Tienes fiebre, _______ —Clavó sus ojos en los míos, seguramente de forma acusadora. Seguiría insistiendo en lo del resfriado.
—No es cierto —Me defendí y para demostrarle que no estaba en lo cierto, estiré valientemente las sábanas hacia atrás, dejando que el hielo cortara mi piel.
Bufó y de un salto se puso de pie, tomó las sábanas y volvió a cubrir mi cuerpo, que de a poco, comenzaba a tiritar.
—Ya deja de fingir que estás bien —Sentí el ardor de sus palabras. Estaba enojado.
Sin decir más y dejándome con las palabras en la boca, palabras con las cuales seguiría negando, se acercó hasta el velador. Había una toalla y un recipiente de metal brillante con un poco de agua. Supuse que era lo que pasaba y decidí acotar a su nuevo reglamento.

Relajé mi cuerpo en el acolchado y me dediqué a esperar que la toalla húmeda se reposara en mi frente, con la tarea de bajar la temperatura en exceso.
—No seas testaruda —Acomodó el paño en mi frente y me estremecí al sentir una gota de agua resbalar por mi cien— quizás ahora tu resfriado empeore, pero como dices negro, cuando digo blanco, tendrás que obedecer todo lo que te diga, no quiero reclamos ¿Entendido? —Sabía muy bien que estaba molesto… y lo entendía. Solía ser muy orgullosa y debía de dejar aquel defecto a un lado.
—Lo lamento —Susurré y cerré los ojos, dejándome vencer por la debilidad en que mi anatomía permanecía.
—Es enserio, ________, no quiero que esto empeore. Solo quiero que sea un simple resfriado y que mañana o pasado, podamos a salir a jugar por ahí —Sonrió risueño, dejando el mal genio de lado.
—Está bien —Musité sin abrir mis ojos, la luz brillante de la habitación me incomodaba y hacía que mi cabeza quisiera explotar.
Luego de un largo e interminable, pero dulce, silencio, sentí su apacible voz.
—Te amo —Musitó cerca de mí. Besó mi mejilla y se acomodó a mi lado.
—Igual yo —Susurré sin ánimos y me acomodé para volver a caer en un sueño.

Pasó una semana desde que la fiebre se había hecho presente en mi cuerpo y al parecer, no tenía ni las más mínimas intenciones en despedirse de él.
—Esto ya es demasiado —La preocupación se le notaba por todos lados, su forma de actuar, de mirar de hablar.
—Justin, me ha sucedido veces anteriores y es igual —Mentira, pero debía hacer algo para tranquilizarlo.
—Me preocupas —Sentí como me tomaba en brazos y me dejaba en un sillón que había traído hasta la habitación, así podría cambiar sábanas y hacer el aseo que cualquier madre haría por su hijo.
—Tranquilo —Mi voz débil, no hacía mas que empeorar la situación y lograba que Justin de quejara de tan solo verme.
—No estoy tranquilo, ________. No me queda otra opción que llamar a un médico. No es lindo verte así como estás, necesito que te recuperes —Su voz se aceleraba de a poco y termina baba ahogándose en sus palabras.
Mis ojos se abrieron como platos al escuchar que planeaba llamar a un médico. No era buena idea, podría hacer que nos descubrieran.

 

 

 

 

PERDOOON.!! por tardar tanto en seriO.. lo lamento Chicas :S..... Soy de Lo peOr lO se :S ..!! pero ya estOy aqui OTRA VEZ ..! y subire mas seguidO .. QUEDAN 8 CAPS DE LA NOVE..! : )


Bye Bye..!

мє ωιтнoυт yoυ - Cap 10

Capítulo Nº10

— ¿Fiebre? —Musité con la voz confundida, no tenía señales de algún resfriado.
Llevé mi mano derecha hasta mi rostro y tomé mi temperatura. A decir verdad, mi piel se sentía a una temperatura elevada.
—No tengo fiebre —Negué. No quería que eso arruinara mis planes para el día.
—Si, si tienes —Sonrió tomando mi rostro entre sus manos y besó suavemente mis labios— así que quiero que te abrigues y te acuestes en este instante —Se alejó de mi rostro y volvió a su placard en busca de ropa.
—Justin, no seas exagerado, estoy bien ¿Ok? Solo que aún estoy acalorada —Sonríe pretendiendo ser traviesa.
—Linda, prefiero a que te cuides un día, a que empeores y tengamos que quedarnos encerrados el resto del verano —Buscó su ropa interior, jeans y una polera a rayas.
—Tenía planes para hoy —Me quejé, de verdad no quería quedarme encerrada.
—Mañana… —Se puso la ropa interior y antes de seguir vistiéndose, caminó hacia mí, se arrodilló enfrente y llevó sus manos a mis piernas— _______, sabes que te amo ¿Verdad? —Sonrió con ternura.
Solo asentí e hice un puchero, algo debía funcionar para salir victoriosa.
—Entonces déjame cuidarte, se lo que hago y se que si no me haces caso, terminaras con fiebre, vómitos y quizás con cuantos síntomas más ¿Quieres terminar así en estos hermosos días de verano? — ¿No se rendiría?
Bufé molesta y tomé mi bata, la cual aún se encontraba tirada en el suelo.
—Iré a tomar un baño —Acomodé la prenda en mi cuerpo y me puse de pie— No me siento mal, Justin, de verdad que estoy bien, así que… no se —Lo miré por última vez y me dediqué a buscar mi ropa para el día, tomé mi shampoo, jabón y corrí hacia la ducha.
Estaba molesta, ¿Quién se creía que era?... Ok, si, mi novio, pero de todas formas, no tiene el derecho de andar diciéndome que hacer, menos cuando sus cálculos eran errados.
Terminé por darme una ducha igual de relajadora como la de la noche anterior, eso quitaba un poco de vibras negativas de mi cuerpo y lo hacía sentir liviano, fresco y ágil.

Salí ya vestida y con el pelo aún húmedo, la idea de exponer mi cabello al aire caliente, me repugnaba e incluso me hacía sentir sofocada.
La habitación se encontraba ordenada y vacía, supuse que Justin debía de estar preparando el desayuno ya que el aire, proveniente del primer piso, a pan tostado, con una suave capa a mantequilla, llamaba a mi apetito.
Dejé mis cosas en una silla y salí de la habitación trotando por los pasillos y casi corriendo por las escaleras.
Pensé en encontrarme a Justin en la cocina, sentado en la mesa y esperándome para desayunar, más en la mesa solo se encontraba un puesto acomodado y sin haberme equivocado, el vapor atravesaba la delgada tela que cubría el pan caliente en la panera.
Desentendida, me senté en la mesa y me serví un poco de té, tomé una tostada y esparcí la mantequilla sobre esta. Comencé a ingerir los alimentos en silencio y comenzaba a desesperarme la idea de que la casa estuviera vacía. Antes de terminar mi desayuno, planeaba ponerme de pie y salir en busca de mi novio, más mis ojos se fijaron en un pequeño papel doblado en la esquina del individual.
“Estaré picando leña en el patio trasero. Lamento el poco desayuno, saldremos a comprar luego”

¿Qué? ¿Por qué diablos picaba leña en verano? Hacía calor, lo que menos quería en estos momentos era… fuego.
Terminé la tostada y dejé la mitad de la taza con té. Me puse de pie y salí de la casa en dirección al patio trasero.
Me crucé de brazos, estaba enojada ¿Qué diablos era lo que planeaba? Comenzaba a enloquecer.
Apenas escuché el sonido que provocaba el hacha cortar los anchos troncos, me dispuse a hablar y reclamar, más al dar la vuelta a la esquina de la casa, me encontré con Justin y su espalda desnuda. Tragué mis palabras y me apoyé en la casa para admirar el trabajo que hacía.
Su piel lucía ligeramente brillante producto al sudor y le daba un aspecto totalmente sensual y provocativo ¡Ni hablar de sus brazos! De esos fuertes y protectores, exponiendo sus músculos no exagerados, al momento de elevaros, sujetando el hacha entre sus manos, y bajarlos con rapidez para dejar que el tronco se dividiera en dos partes y cada una saliera disparaba en diferentes direcciones.

Mordí mi labio inferior y sonreí, era sumamente provocativo verlo trabajar de esa manera y de por sí ya había olvidado todo tipo de enojo al instante.
Dejó caer el hacha y llevó una de sus extremidades hacia su frente, de seguro para barrer el sudor.

Era mi tiempo de actuar. Corrí sigilosamente, tratando de no hacer ruido y lo atrapé por la espalda, dándole un fuerte abrazo y aprovechando de acariciar su torso suavemente.
— ¡Linda! —Exclamó exaltado al sentir mi presencia. Se volteó enseguida y me miró con dulzura— ¿Por qué estás tan desabrigada? ¿Por qué traes el cabello mojado? —Enarcó una ceja y yo solo suspiré. Mejor sería ignorar su tonta preocupación, así no se iniciarían discusiones.
—Hace calor —Sonreí— y para que te des cuenta, en la mañana solo estaba acalorada, mi temperatura ya se reguló —Tomé su mano derecha y la llevé hacia mi frente— ¿Ves?
Me miró con desconfianza y luego sonrió, rodeó mi cintura con sus brazos y besó mis labios de improviso.
—Entonces, lo lamento. No quiero que nada malo te suceda —Musitó con serenidad y chocó su frente con la mía.
—Lo se, pero de vez en cuando tienes que hacerme caso, yo se como andan las cosas en mi cuerpo, Justin —Carcajeé con ternura. Me sentía una pequeña entre sus brazos.
—Eso creo, así que por ser tedioso, me merezco un castigo ¿No crees? —Sonrió y deslizó sus manos por mi espalda, mis glúteos, hasta llegar a mis piernas y de un solo tirón, me hizo rodear su cintura con estas.
Los dedos de mis manos se entrelazaron detrás de su cuello y agité suavemente mi cabello húmedo hacia un lado.
—Te ves condenadamente sexy —Susurró colando sus manos por debajo de mi remera blanca.
Solo sonreí entusiasmada.
—Pensé que este tipo de cosas no volverían a ocurrir —Musité calmada.
— ¿Eso dije? —Carcajeó enarcando una ceja.
Asentí y clavé mi mirada en la suya. Ambos sonreímos, sabíamos que nada pasaría a mayores, pero… nadie dijo que divertirse unos minutos demás, estaría mal.
Capturó mis labios con suma delicadeza y armonía. Sus besos no podían ser más azucarados y sus caricias no iban más a que simples roces, con los cuales, tarde o temprano, enloquecería de todas maneras.
Sin dar finalización al beso, sentí como su cuerpo se ponía en movimiento. Estaba caminando y en menos de 1 minuto, la luz del sol pareció disminuir y al abrir los ojos me encontré siendo recostada sobre una frazada de polar roja y gastada, la cual se encontraba estirada en medio de fardos de paja y pasto. Estábamos dentro de una casucha en mal estado, al parecer ahí guardaban herramientas y otras cosas sin uso.
Volví a mi labor sin quejas, sin excusas y devoré sus labios, ya sonrojados, sin piedad. De a poco sus manos se arrastraban por mi piel de vertical, lo que por efecto, hizo que la remera se fuese levantando.
Era una escena totalmente excitante y nueva. Ya no había timidez, ya no había miedo de ser rechazado, ahora todo fluía de manera instantánea y natural.
Mi pecho subió y bajó de forma exagerada cuando la polera fue tirada por alguna esquina y fue aún peor, cuando sus labios presionaron la loma de mis pechos.
— ¿Prendiste tu celular? ¿Por qué? —Me miró extrañado al alejarse centímetros de mis labios.
—No pienses que voy a contestar y dejarte —Carcajeé— Se que pueden rastrear la llamada, solo quería enterarme de cuantas veces me han llamado —Musité sin mayor interés. Cerré los ojos, entreabrí los labios y me dispuse nuevamente a besarlo, más no recibí repuesta.
— ¿Y cuantas eran? —Cuestionó interesado.
—20, no es mucho —Abrí los ojos y preferí seguir la conversación, era mejor no parecer una desesperada.
—Cierto… Revísalo, lo que acaba de avisar tu celular no fue una llamada —Se hizo a un lado y rodeó mi cuello con uno de sus brazos.
Rodé los ojos y saqué el celular del bolsillo de mi short con fastidio.
La pantalla marcaba “1 nuevo mensaje”
Lo miré pretendiendo hacerle saber que no estaba interesada en leerlo, más sus ojos insistentes no me dejaron opción.
Suspiré y abrí la carpeta, para mi sorpresa, no era un mensaje de mis padres, sino, de mi mejor amiga, Andree.
“Maldición _______, toda la policía te está buscando. Tus padres están desesperados y ya tienen un abogado, quien se encargará de pudrir a tu novio en la cárcel. Mas te vale aparecer luego y decir que no fue más que una locura. Es por el bien de ambos. Con cariños, Andree”
Mi corazón de bote y sentí como los puños de Justin se apretaban con nerviosismo. Esto no iba por buen camino.

 

 

 

 

 

Perdoon por durar tantO :S de verdad... no fue mi intencion, soy una mala escritora lo se.. -_-'' bueno aqui les dejo su cap.. : ) .. y les pido de favor que COMENTEN !! SI NO LES DIGO NO LO HACEN, en la otra entrada hay como 25 MANITAS VERDES Y 2 COMENTARIOS.. no es justo... so era esO.. Bye Bye..!!

мє ωιтнoυт yoυ Cap 09 ♥

Capítulo Nº9

—Creo… creo tener… una idea… —Carcajeé en medio de mi pelea por aire y terminé por soltar un gran suspiro, cerrar los ojos y dejar que el sueño me tomara presa.

Abrí mis ojos con dificultad. La luz que se filtraba por entre las cortinas era cegadora y llenaba el cuarto de paz, tranquilidad y armonía.
Me quedé quieta en los brazos de mi novio y los recuerdos de la noche vinieron como relámpagos en mi cabeza. Había sido maravilloso. Justin, sin haber tenido experiencias con muchachas veces anteriores, había demostrado completa seguridad en si mismo, lo que lo conducía a ser perfecto, a entregar todo, lo que lo condujo a hacerme sentir deseada, única, pero lo más importante… amada.
Suspiré inhalando el exquisito perfume que abundaba en su piel y volví a cerrar los ojos, esperando a dormir unos minutos más.
—Así que… ya despertaste —Su voz interrumpió el exquisito silencio y me sorprendió a la vez.
Me alejé centímetros de su piel y me acomodé para poder mirarlo a los ojos. Lucía espléndido, algo había en aquella mirada, algo diferente, nada malicioso si es eso lo que piensan, sino… algo que capturaba mi atención y me llenaba de cariño. Una extraña sensación de energía.
— ¿Cómo amaneciste? —Pregunté con naturalidad, aún profundamente hundida en sus ojos amielados.
—Como si no pudiera ser más feliz —Susurró con ternura y besó mi mejilla.
Volví a acurrucarme en su pecho, sintiendo como los latidos de su corazón ahora sonaban serenos.
—Espero no haber… hecho nada mal… anoche —Sonreí y estuve apunto de soltar una leve carcajada ante mi comentario.
Lo escuché soltar la carcajada que yo no dejé salir y me levantó, como si fuera una pluma, para mirarme a los ojos.
—Créeme que tengo la misma duda respecto a mí —Carcajeó y besó mis labios con dulzura.
Ambos reímos al separarnos y descubrir que había cierto interés por saber como había sido, más era mejor no saber y tener en mente que había sido maravilloso y a pesar de la torpeza por ser la primera vez… fue y siempre será, el recuerdo permanente, el más perfecto y de la vez… en que uno no se arrepiente jamás.

Esa mañana mi cuerpo parecía estar más liviano que nunca, a pesar de que el cansancio aún se escondía y rondaba por algunas partes de mi cuerpo, me sentía completamente libre, feliz y segura.
Justin tiró las sábanas hacia atrás y se puso de pie. Aún seguía desnudo y… no pude evitar recorrer todo… TODO su… estem… cuerpo.
— ¿En que momento te acostumbraste a que te viera desnudo? —Carcajeé con la vista perdida en varios… detalles.
Carcajeo un momento mientras negaba la cabeza y a la vez buscaba algo en el placard.
— ¿Qué hay de malo en el cuerpo humano? Ayer una señorita apareció desnuda frente a mí. Ahora es mi venganza por haberme quitado el aliento… o al menos… eso trato de hacer —Rió nuevamente, me lanzó una mirada traviesa y volvió a su búsqueda de alguna prenda.
— ¿No es evidente? —Carcajeé y salí de la cama para correr hacia él, tomarlo de los brazos y apegarlo contra una pared.
Acaricie su pecho y besé lentamente sus labios, de forma tranquila y juguetona a la vez. Podría que volviera a suceder y no era una mala opción, más Justin terminó por besar mis labios mullidamente y se separó.
— ¿Sucede algo? —Investigué buscando su mirada perdida en un punto equis.
Sus ojos se fijaron en los míos y suspiró. Tomó mis manos y me arrastró hacia la cama, me invitó a sentarme y sonrió.

—Se que todo esto… es nuevo, es emocionante, es excitante, pero… no quiero que nuestra relación se convierta en sexo. No quiero que seamos de esas parejas cuales su relación está basada en sexo —Sonrió y acarició levemente mi mejilla— quiero que seamos los mismos de antes y que lo que pasó anoche, no nos cambie. No niego que fue maravilloso y que en cualquier momento vuelva a pasar, pero no quiero que se transforme en un vicio.
Estaba en lo correcto. Si seguíamos así… o más bien, si yo seguía… provocándolo, nuestra relación no terminaría siendo la mejor, por lo que era mejor prevenir.
—Estás en lo cierto —Sonreí y besé sus labios de improviso.
Sonrió y me abrazó con delicadeza, llevó una de sus manos a mi mejilla y deslizó cariñosamente sus labios por esta.
Sus expresiones relajadas, por alguna razón, cambiaron a una seria y preocupada.
— ¿Sucede algo? —Sonreí desentendida.
—Estás… estás… estás ardiendo —Posó la misma mano en mi frente, seguramente midiendo la temperatura— _______… tienes fiebre —Me informó con la voz alarmada.




So aqui esta su cap girls... no las queria dejar con la intriga, porque se que mañana es FIN DE AÑO.. y no podre subir cap, bueno aqui le dejo este, espero que les guste... grax por comentar.. :) Bye Bye PASEN UN FELIZ AÑO NUEVO

 

мє ωιтнoυт yoυ - Cap 8 ♥

Capítulo Nº8


Nos quedamos recorriendo el pequeño lago de un lado a otro, disfrutando del hermoso día soleado y caluroso, más a los minutos transcurridos nuestros estómagos comenzaban a pedir a gritos alimentación.
Nuestra ropa, aún seguía estilando sobre una ropa, por lo que Justin prefirió quedarse en ropa interior y esperar unos segundos más antes de volverla a su lugar, en cambio yo, me vi en la obligación de estrujar al máximo mi remera, dejando caer hasta la última gota de agua.
— ¿Y que quieres comer? —Sonrió acomodándose sobre el mantel y observando cada plato.
—Frutas, con este calor… me agotaría comer algo seco —Sonreí y opté por tomar un trozo de melón.
—Estas en lo cierto —Sonrió y comenzó a degustar de cada tipo de fruta expuesta ante nosotros.

El sol comenzaba a tornarse de un anaranjado intento, lo que daba señal para volver a casa.
—Es mejor que ya comencemos a caminar, no quiero perderme de noche —Sonrió con ternura mientras guardaba los platos y vasos dentro de la cesta.
—Remuérdame, la próxima vez que vengamos, traer traje de baño, toallas y otra muda de ropa —Carcajeé ayudándolo a ordenar.
Rió junto a mí a los segundos nos vimos caminando por en medio del bosque. A pesar de que el camino, aun principio, se me había vuelto eterno, ahora parecía que la distancia desde la casa hasta el lago, era mucho menor. Típico.

—Al fin —Musité exhausta al estar frente a la puerta de la casa. Había quedado bastante agotada con el ejercicio aplicado en el agua… ¡Vaya que ejercicio!
—Te irás a dar una ducha mientras preparo algo de cenar, cenaremos en la habitación y así podremos descansar al mismo tiempo —Carcajeó— ¿Qué se te antoja? —Carcajeé por lo bajo al escuchar el tono de su voz, tan protector, parecía un padre cuidando de su hija.
—No tengo hambre, padre —Reí y la llave encajó en la cerradura.
Al dar un paso dentro, me impactaba el calor hogareño que habitaba. Era difícil de explicar, siendo que eran pocas veces personas la visitaban.
—Bueno, tendrás que comer algo, aunque sea liviano —Musitó detrás de mí y rodeó mi cintura con sus brazos, depositó un suave y dulce beso en mi cuello y se alejó para encaminarse a la cocina y dárselas de chef.
Corrí por las escaleras hasta mi habitación, tenía un leve presentimiento que me resfriaría, quedarme con la ropa mojada no había sido una gran idea.
Tomé unas toallas, mi jabón y mi bata. Ya preparada para una larga y relajante ducha, crucé los pasillos hasta llegar al bañó. Acomodé mis cosas sobre una mesita y largué la ducha, a pesar de que la temperatura aún era altísima, preferí bañarme con agua caliente, al menos eso podría ayudar a regular mi fría temperatura.
Tomé la esponja y la humecté con jabón líquido, dejé que atrapara grandes gotas de agua y la deslicé por todo mi cuerpo, dejando que la espuma corriera por mi piel y le diera suavidad más un delicado aroma a almendras.
Los minutos pasaban, pero podría estar años bajo el agua, dejando que recorriera mi anatomía para dejarla relajada y liviana.
—Amor —Musitaron del otro lado de la puerta, seguido tres golpes bajos— ¿Estás bien? —Entendía su preocupación. No había contado el tiempo, pero calculaba que era bastante.
— ¡Ahá! Estoy bien, salgo dentro de unos minutos —Exclamé para que mi voz pudiera escucharse con claridad y no se viese interrumpida por el chorro de agua que caía sobre la loza.
Después de eso, no escuché más que sus pasos alejarse y me preparé para salir.

Cubrí mi cuerpo con una toalla mientras secaba mi cabello con otra, no ocuparía un secador, el ambiente ya estaba ahogándome y aire caliente era lo que menos necesitaba dentro de esas cuatro paredes.
Tomé el pijama entre mis manos y una loca idea se cruzó en mi cabeza. Justin se negaría todo el tiempo y debía entender de una vez que yo estaba lista, que estaba preparada.
Dejé el pijama a un lado y terminé por secar bien mi cuerpo. La toalla calló al suelo y cubrí mi cuerpo con mi bata, muy delgada y hecha de una tela muy suave. Desordené mi cabello aún medio húmedo y dejé todo tirado en el baño.
Caminé con el corazón en la boca, pero debía mantenerme firme, era una gran decisión.
Llegué hasta la habitación y Justin se acomodó con una gran sonrisa en la cama, a su lado, en el velador, me esperaba un baso de coca cola y un sándwich de lechuga y tomate, más yo no estaba interesada en comer… por lo menos… no alimentos.
Caminé hacia la tele y presioné el botón para apagarla.
— ¡_______! Esa película te gusta —Reclamó entre carcajadas.
Solo le sonreí levemente y me quedé de pies frente a la cama. La mirada entretenida y relajada, que habitaba en su rostro, se transformó en una seria, nerviosa y a la vez… llena de deseo.

Deshice, sin alejar mi penetrante mirada de la suya, lentamente el nudo que sujetaba mi bata. Al estar a libre, llevé mis manos a mi pecho, tomando cada borde de la prenda y sin pensarlo dos veces, la dejé caer por mis brazos… dejando a su exposición mi desnudez completa.
Nunca había hecho algo parecido a eso y se sentía completamente extraño e incómodo. Los nervios cosquilleaban por todo mi cuerpo y aún más al pensar que Justin me rechazaría.
Sus ojos iban de un lado a otro, observándome por completo y al toparse nuevamente con los míos, tragó saliva nervioso. Era hora de hablar.
—Estoy segura —Musité inhalando aire profundamente, al punto de ahogar a mis pulmones.
Justin gateó hasta llegar a los pies de la cama, se arrodilló frente a mí y tomó de mi cintura. Besó delicadamente mis labios, mordiendo con sutileza mi inferior.
—Te prometo,_______, que serás mi única mujer —Susurró sobre mis labios— No importa lo que suceda más adelante. Te amo —Me miró con los ojos brillantes.
Tomó de mi cintura y me elevó con facilidad. Me recostó suavemente sobre el acolchado y besó mis labios sin desenfreno, más bien con un amor y cariño nato, real y completamente maravilloso.
Sus manos se deslizaron desde mis pies, por mis rodillas por mis muslos, por mis caderas y vientre, hasta llegar a mis pechos. Mientras seguíamos creando el beso más placentero y enriquecedor, la yema de dos de sus dedos se deslizaron por mis pechos, acariciándolos con suma delicadeza y tranquilidad.

No habían apuros, éramos solamente los dos y la noche estaba hecha para explorarnos el uno al otro, conocernos mutuamente y darlo todo.
Su lengua de a poco iba abriendo paso entre mis labios, con la finalizad de formar un reencuentro dentro de mi cavidad bucal, más pronto el beso llegó a su fin y Justin se separó de mí, se arrodilló en la cama rodeando mi cuerpo con sus piernas y tomó el inicio de su remera para retirarla de escena.
Mis manos se deslizaron por sus piernas subiendo con suma lentitud, para poder encontrarse con el cierre de su pantalón.
A pesar de que las cosas eran calmas y ni un movimiento era acelerado, la respiración de Justin se volvía cada vez más agitada y no eran más que señales para que mis hormonas se revolucionaran.
Antes de deshacerme de su pantalón, sonreí traviesa y empujé a Justin a un lado, me subí sobre él y tiré del pantalón, dejando su cuerpo semidesnudo a mi exposición. A pesar de que la situación en el agua había sido completamente placentera y enloquecedora, esta vez, los sentimientos y todo tipo de sensaciones eran mayores.

Me quedé sentada sobre su cadera y me detuve a mirar cual sería su próximo movimiento. Sus manos se deslizaron por mi vientre hasta alcanzar mis pechos y brindarles sensuales masajes, acción que logró un cierto descontrol en mi vientre. Cerré los ojos y mordí mi labio inferior, evitando gemir ante el placer. Sostuve mis manos en su pecho y comencé a moverme sobre él, notaba como de a poco el grado de excitación iba creciendo y fue aún mayor cuando vi sus ojos entrecerrados y sus labios entreabiertos emitían leves gemidos.
Corrí mi pelo hacia un lado y me acerqué lo necesario para que mis labios tocaran la piel de su cuello, así comencé con una infinidad de mullidos besos por la zona y de a poco fui descendiendo por su pecho, por su vientre y bajo vientre. Arrastré mis manos por sus piernas hasta alcanzar la tela de su bóxer y rozar mis manos por su punto débil, podría haber seguido torturándolo de esa manera, acariciando su masculinidad eternamente, más me traía otra meta en camino.
Tomé el elástico de su prenda interior y la fui deslizando cuidadosamente, llevándome a gatear para retirarla por completo. Besar el hueso de su cadera y acercar mis labios a tal punto, lo habrían vuelto loco, peor me detuve y me alejé para contemplar su figura desnuda.
Era perfecto y maravilloso a la vez. Sonrió con timidez y me acercó suavemente a sus labios.
El deseo aumentaba y el descontrol comenzaba a hacer presencia.

Volvimos a voltear y entreabrió los labios para sacar levemente su lengua y deslizarla con cuidado por mi cuello, clavícula y como destino mis pechos.
Creí morir al sentir como hincaba sus dientes en esa zona y como sus manos acariciaban mis piernas con sensualidad.
Mi pecho subía y bajaba en busca de aire y tomé su rostro entre mis manos para mirarlo directamente a los ojos.
Su mirada quemaba en deseo y su respiración agitada me incitaba a seguir a más.
—Te amo, Justin —Susurré mientras sentía como separaba mis piernas y se acomodaba sobre mí.
—Y yo te amo ______, más que nada en este mundo —Susurró y besó mi frente.
Sus labios iban a volver a los míos, más tomé su rostro entre mis manos e hice que sus ojos se acoplaran con los míos mientras hacíamos el amor.
Sentí una gran punzada en mi interior y mis ojos al instante se cubrieron de lágrimas. Gemí inevitablemente sobre sus labios, tratando de olvidar el dolor.
Acaricio mi mejilla mientras respiraba agitado sobre mis labios.
—Pronto pasará —Susurró— déjame guiarte —Besó mis labios de improviso y tomó de mi cintura para ir moviendo mi cuerpo a su compás. Me penetraba con sutil delicadeza para no lastimarme, más llegó el momento en que el dolor desaparecía y el goce y el placer explotaban en mi vientre.
Ambos gemíamos tratando de controlar el gran placer, más resultaba imposible.

Sus embestidas cada vez se hacían más frecuentes y no podía hacer más que arañar su espalda y besar sus labios ahogando quejidos.
Ambos llegamos sus labios se acoplaron a los míos, deseos y descontrolados. Se separó y me miró a los ojos, con los suyos brillantes.
Su respiración nunca había estado más agitado y tragaba saliva con dificultad. La luz de la luna y estrellas alumbraba la habitación y hacía brillar el cuerpo de Justin por el sudor.
Sonreí al inundarme en sus ojos y suspiré sonoramente.
— ¿Sucede algo? —Susurré tratando de recuperar aire.
—No tienes idea… de todo… de todo… lo que te amo, _______ —Besó mis labios con dificultad y cayó en mi pecho rendido.

 

 

 

 

 

Este es unO de lOs caps que mas me gustan.. son tan tiernOs *.*... espero que les hayas gustado como a mi... Gracias a las 5 que comentarOn, no fueron suficiente pero algo es algo.. Bye Bye

 

 

Pd: COMENTEN MAS PARA SUBIR EL SIGUIENTE CAP, SINO BUENO USTEDES MISMAS LO SABEN..

мє ωιтнoυт yoυ- Cap 07 ♥

Capítulo Nº7

Sus ojos se encontraban entreabiertos y con la mirada perdida en mis labios hinchados y rojos.
Comenzó a caminar conmigo a cuestas y solo pude sonreír ante tan penetrante contacto visual.
Un suave quejido se escapó de mis labios cuando me sentí presionada entre su cuerpo y una roca fría, por la cual, el agua de la vertiente se resbalaba por todo mi cuerpo.
Su cuerpo ejercía una fuerte, pero placentera presión en mí entre piernas y mi anatomía por completa enloqueció ante tanto goce.
Mis manos se deslizaron desde sus mejillas, por todo su cuello, sus hombros, sus brazos, finalizando el recorrido en sus extremidades.
Las tomé con completa seguridad y las arrastré desde mis piernas, por mis caderas, mi cintura y las dejé quietas a centímetros de mis pechos. Sus ojos se clavaron directamente en los míos, ya había sido lo suficientemente caballero para para pasar a algo mas.
—_____... —Susurró— sabes... Sabes que no debemos... Que no debemos someternos a este tipo de situación —Musitó y las palabras vibraron en mis labios deseosos.
—No, Justin. Quiero que me toques, necesito sentir tus manos sobre mi piel, tu piel sobre la mía —Suspiré buscando su mirada nerviosa.
Pensé que había sido en vano y que nunca dejaría de ser tan cuidadoso, delicado y caballero, para aventurarse y pasar más allá, cuando alejó sus manos de donde estaban. Mis ojos décalleron y mis manos estaban dispuestas a aljarló, pero me mantine quieta y curiosa cuando tomó el nudo de mi camisa y lo deshizo. Sus labios se acercaron tortuósamente hasta mi cuello y se entreabrieron para dejar cortos y húmedos besos. Mi respiración comenzaba agitarse con su simple actuar y sus manos se escabulleron por mis hombros, bajo la camisa estiladá para deshacerse de ella, cual acabó flotando a nuestro lado. Quizás no habrían quejas, por lo que de a poco fui acariciando su pecho de forma vertical con un solo propósito: hallar el borde de su polera y retirarla de escena. El sabía mis intenciones, por lo que antes de quitar la prenda elevó sus extemidades hasta apoyar sus antebrazos, a cada lado de mi rostro, en la piedra. Mi corazón se aceleró al apreciar su torso desnudo, sonrió con ternura y acarició mi mejilla con suavidad, tomó de mi menton y acopló nuestros labios en un beso totalmente apasionado, sensual y con un leve dejo de locura. Sus manos áun se encontraban quietas posadas en mi cadera y de a poco se fueron áreatrándo lentamente por mi piel bajo la polera. La prenda quedó pocos centímetros de mis pechos y apesar de que estaba a segundos de quedar semidesnuda, me sentía completamente segura y protegida, áun asi, había algo de nervios, nunca había sucedido nada parecido a esto.
Cruzamos miradas una vez más y asentí levemente. Tiró cuidadosamente de la polera y terminó por dejarla sobre la piedra.
Su torso descubierto se juntó con el mío y algo dentro de mi interior explotó.
A pesar de la temperatura fría del agua, su cuerpo quemaba sobre el mío y sus labios nunca me habían parecido tan adictivos y peligrosos.
Tomé su rostro entre mis manos temblorosas con el propósito de mantener sus labios acoplados a los míos, no quería que se separara, pero sabía a la perfección que el no tenía intenciones en hacerlo.

De a poco notaba como iba dejando de lado, por fin, su delicadeza y esa inseguridad a pasarme a llevar, era muy probable que ya comprendía que no lo hacía, al contrario, me estaba haciendo disfrutar lo necesario para hacerme sentir culpable por no hacer el mismo trabajo con él.
Su lengua abría paso entre mis labios con la finalidad de hacer un reencuentro fatal con la mía. Suave, sensual y placentero se dedicaba a devorar mi boca con besos totalmente profundos y deleitables, ya no resistiría más ante tanto goce.
El agua, no podía lograr otro objetivo más que hacer de la escena, una totalmente romántica y excitante. Estábamos en un paraíso y a decir verdad, no habría mejor manera de disfrutarlo.
Sus movimientos sobre mí se volvían cada vez más pronunciados y el aire comenzaba a retirarse de mis pulmones, pero era lo que menos importaba en momentos como este.
No pude evitar contener un gemido al momento que una de sus fuertes y grandes manos capturaron uno de mis pechos para brindarles comprometedores masajes. Por primera vez se atrevía a tocarme de esa manera y se sentía completamente a gusto.
Al ser la primera vez que nos encontrábamos en una situación tan arriesgada, peligrosa, la curiosidad del uno por el otro de a poco iba aumentando y las ganas de seguir por más crecían a gran velocidad.
Algo se había desatado dentro de Justin y por más delicado que quisiera hacer parecer las cosas, a cada segundo transcurrido, le era más difícil la tarea.

Sus manos atraparon mi espalda y sus dedos se separaron la mayor cantidad posible para así poder recorrer mi espalda en su totalidad.
Ladeé mi cabeza y abrí mi boca sin cuidado, dejando que su lengua penetrara mi cavidad bucal por completo, así comenzaría un recorrido eterno, acariciando mi paladar, mis mejillas y enredándose con la mía disfrutando el inmenso placer que el beso entregaba.
Sus extremidades comenzaron a detener las caricias en un punto fijo de mi espalda: El broche de mi bracier. Ahora si que mi corazón bombeaba la sangre de una forma intensa, las cosas comenzaban a tornarse serías, pero en realidad era eso lo que quería.
Sus dedos jugaron varios segundos con el broche, sin obtener los resultados esperados… mas en un momento, sentí como la prenda dejaba de hacer presión y las extremidades de Justin, podían deslizarse sin obstáculos por toda la piel desnuda de mi espalda.
Sus manos reptaron por mis brazos, hasta localizarse en mis hombros, sabía cual era su propósito: bajar los breteles y dejar la prenda de lado de una vez por todas.
Sus dedos, a medida que retiraban la prenda de su lugar con lentitud, recorría la piel de mis brazos, creando una caricia simple, pero muy sensual y seductora.
La prenda llego hasta mis manos y los rojos e hinchados labios de Justin, descendieron por un costado de mi mentón, mi cuello, hombros, lugar donde sus besos se alojaron durante un largo periodo.

Mi respiración se agitaba cada vez más y mi pecho subía y bajaba desesperado en busca de aire. Mi respiración se podía escuchar y Justin no hizo más que agitarse igual.
Sus besos descendieron por mi piel húmeda hasta detenerse en la loma de mis pechos. Era delicado y haberse detenido en esa zona no era más que un permiso para continuar, por lo que arrastré lentamente mis manos por su espalda hasta toparme con el cabellos que crecía en su nuca, enredé mis dedos en ellos y guiarlo hasta que sus labios se tocaran la parte más sensible de mi pecho.
Gemí suavemente al sentir sus labios recorrer mis pechos con delicadeza y pasión, lento pero sumamente placentero.
Mis manos, que solo podían mantenerse firmas sujetas a sus cabellos, bajaron rápidamente hasta encontrar el broche de su pantalón y comenzar a quitarlo con impaciencia. El agua, hacia solo que fuese más complicado, pero no imposible.
Por fin logré hacer que de sus labios se escapara un gemido cuando llevé una de mis manos hacia su bóxer y acaricie cuidadosamente un punto exacto de su anatomía.
Sus labios volvieron a los míos y la piel de su torso desnudo, chocando con la mía desencadeno cosas que nunca esperé que hubiesen dentro de mí. Me acopló más a su cuerpo y noté el efecto que producía en su cuerpo la situación en la que estábamos. Comenzó a moverse delicadamente sobre mí y yo no podía hacer mas que aferrarme a su espalda ante tanto goce.

Estaba decidida, quería que… quería que estuviésemos juntos, que fuéramos uno solo y no habían indicios de negación, por lo que llevé directamente mis manos hacia el elástico de su prenda interior con las intenciones de deslizarla y quitarla, pero una de sus manos buscó rápidamente la mía traviesa y la detuvo.
—______—Susurró agitado sobre mis labios.
— ¿Qué sucede? —Musité con los ojos cerrados, haciendo un vago intento por recuperar el aliento.
—No… no podemos seguir —Dio pequeños besos por toda mi mejilla.
—Si, si podemos —Tomé su rostro entre mis manos.
—Si, si podemos, pero no debemos —Suspiró— amor, esto… es algo muy delicado, no quiero que después… te arrepientas… antes de que pasemos… más allá quiero que estés segura, de que… —Lo hice guardar silencio.
—Justin —Interrumpí con voz reprendedora— si estoy segura, de verdad quiero que… —Sentí mis mejillas arder al solo pensarlo— de verdad quiero —Musité mirándolo los ojos.
Negó con la cabeza y sonrió levemente. ¿Por qué era así? ¿Por qué me dejaba en este estado?
Besó mi frente y se alejó nadando hacia atrás.
— ¿Es por mi o por ti? Justin —Me quedé con la espalda apegada a la piedra— porqué no me dices de una vez que eres tu quien no quiere hacerme el amor —Mi cuerpo tembló y mis ojos se cristalizaron. Quizás me estaba entregando a alguien sin que esa persona sintiera lo mismo.
Se acercó enseguida y tomó de mis brazos.
—Te amo lo suficiente como para esperarte, te amo lo suficiente como para no aprovecharme de cuando tus hormonas enloquecen —Sonrió— Te amo y créeme… si quiero… —Susurró con los ojos fijos en los míos y un leve rubor encendió su rostro.
Suspiré… él tenía razón y me arrepentía por pensar *******.
—Te amo —Susurré.
—Igual que yo a ti —Sonrió y me protegió en sus brazos.

 

 

 

 

 

 

 

Aqui su Cap..! Girlz.. perdon por tardar.. bueno les queria decir que he visto ultimamente que solo 2 personas comentan.. y esas son las que siempre comentan los caps... y veo que ponen muchas manitas verdes.. de verdad se los dire enserio.. se que esta nove NO es mia pero.. SI NO COMENTAN NO SUBO.. hasta el proximo año.. HABLO ENSERIO.

мє ωιтнoυт yoυ - Cap 6 ♥

Capítulo Nº6

Cerré mis ojos y los pensamientos me inundaron. Que diferente sería mi vida desde ahora en adelante, quizás que retos me traería, quizás con qué piedras iba a tropezar… las dudas del destino eran infinitas y no había más opción que aceptarlas.

Mis ojos se abrieron con pesadez y mi vista de a poco se iba aclarando y acomodando a la delicada luz mañanera que inundaba el cuarto.
Detrás de mí, sentía la calmada y cálida respiración de Justin chocando con mi espalda. Aún debía de estar dormido.
Me giré y sonreí al encontrarme con su rostro adormecido. Nunca había admirado una expresión tan serena en su rostro. Sus ojos se encontraban relajadamente cerrados, sus labios rosados y secos se encontraban levemente entreabiertos y exageradamente tentativos.
Levanté mi brazo y acerqué el dedo índice hasta su rostro. Comencé a deslizarlo de un lado a otro y así podría grabar nítidamente sus facciones tranquilas.
Debió notar algún movimiento, por lo que su cuerpo involuntariamente se balanceo suavemente sobre el acolchado.
—_____ —Sus labios se movieron hasta soltar un susurro.
Sus ojos aún no se abrían, más sus brazos con rapidez apresaron a todo mi cuerpo y me aferró a su pecho.
Debía de estar aún dormido y no tenía interés en despertarlo. Es malo interrumpir un sueño tan gustoso, como el que me daba a imaginar cada expresión en su rostro… aún así, algo traviesa, me propuse a jugar con su dormida anatomía.
Deshice su abrazo y me subí sobre su cuerpo, apoyando cada una de mis extremidades a sus costados y mintiendo cierta distancia entre ambos cuerpos.
No era la clase de chica que solía hacer este tipo de cosas, pero de vez en cuando la tentación merodeaba por cada rincón de mi anatomía y cuando no estaba atenta, se apoderaba de mí.
Acerqué mis labios hasta su cuello y comencé a repartir suaves y húmedos besos. Comenzaba a tomarle el ritmo y mis labios se guiaban solos hacia los suyos… cuales pronto capturé.
Aún así, a pesar de que estuviera profundamente dormido, sus labios sabían a dulce néctar, exquisito y adictivo.
Volví a su cuello, debí de haber mencionado alguna vez que ese punto de su cuerpo me volvía loca.
—Creo que he muerto ¿Esto es el cielo? —Escuché su voz pacífica.
Me separé al instante y me recosté nuevamente a su lado.
—Justin —Musité con la vista agacha y sentía arder mi rostro.
Lo escuché carcajear animado y con habilidad me elevó para volver a cargarme sobre su cuerpo.
—Fue lindo despertar así —Sonrió con ternura y besó mis labios de improviso.
—Me aproveché de la circunstancia —Carcajeé nerviosa y volví a besar sus labios.
Sus manos acariciaban de forma vertical mi espalda por completo y yo, por otra parte, me dedicaba a recorrer todo su trabajo pecho con mis manos delicadas.
—Hoy saldremos a caminar ¿Te parece? —Musitó al finalizar el beso con otros más pequeños.
—Suena excelente. Me suena a excursión —Sonreí y me quité de encima para saltar de la cama y estirarle una mano.
—Y créeme, lo será. Poco recuerdo del territorio, así que… si llegáramos a perdernos, vivirás la aventura más grande de tu vida —Bostezó perezoso en medio de la frase y tomó de mi mano.

Bajamos a la cocina y buscamos todo lo necesario para prepáranos un desayuno a gusto.
Quería servirle yo, hacerle saber que podía ser una estupenda dueña de casa, pero se negó por completo y prefirió ayudarme en todo.
Nos sentamos en la mesa al mismo tiempo y carcajeamos al entender que ni uno de los dos quería ser ayudado.
—Muchas gracias —Sonreí con una mirada elegante.
—Muchas gracias —Expresó en el mismo tono de elegancia e hizo un ademán para invitarme a comer.
Ambos reímos y comenzamos a disfrutar del desayuno.
Las miradas iban y volvían. Era un silencio completamente pacífico y nada incómodo, al contrario, era muy confortable y enriquecedor. Sonrisas cómplices… una tras otra.
Al terminar, Justin dejó toda loza ocupada en el lavaplatos y se propuso limpiarla.
—Puedo ayudarte —Sugerí detrás de él, mientras lo abrazaba por la espalda y daba pequeños besos sobre su polera delgada gris.
—He hecho esto toda mi vida, no te darás cuenta cuando ya haya acabado, mejor ve a vestirte, apenas estemos listos saldremos, el día está hermoso y no queremos desaprovecharlo ¿Verdad? —Giró su rostro hacia un lado y me miró de reojo.
—Tienes razón —Me puse en puntas de pie y alcancé que mis labios tocaran su suave mejilla.
Deshice mi amarre y salí en dirección a la habitación.
Busqué ropa cómoda, un short de mezclilla, una musculosa ajustada rosa pálida y encima una camisa a cuadrillé de colores rosa y amarillo, ambos muy suaves. Mis converse sin caña de mezclilla y lista.
Bajé hacia el baño y me peiné dejando mi pelo largo al natural, era el campo, no un desfile de modas.
Cepillé mis dientes, lavé mi rostro y ahora si estaba lista.
Al salir del baño, Justin venía bajando las escaleras ya vestido y preparado para comenzar la excursión. Su paso se detuvo al mirarme y sonrió de costado.
— ¿Cómo sabías que veníamos al campo? —Carcajeó acercándose y posó sus manos en mi cintura.
—No lo sabía, tengo ropa de este estilo. Me gusta, es cómoda —Carcajeé y rodeé su cuello con mis brazos sonriendo.
—Pues te ves hermosa —Susurró y besó mis labios con armonía.
No lo hubiera soltado, más estaba ansiosa por explorar el lugar.
Sacamos varias frutas y demás alimentos para el viaje, almorzaríamos sano, liviano y exquisito.
Salimos de la casa y comenzamos a caminar por un pequeño sendero verde.
—Hay un pequeño lago escondido cerca de aquí, corre una vertiente y aunque es pequeño, parece un verdadero paraíso, te fascinará —Sentía su voz entusiasmada y eso solo me hacía sentir un interés aún mayor.
—A que sí —Sonreí mirando el camino, había sido mala idea llevar zapatillas de planta baja para una excursión.
Caminamos, caminamos y seguimos caminando. Solo esperaba que Justin no se hubiera perdido.
—Estamos cerca —Anunció cruzando un tronco y girándose para ayudarme a cruzar a mí.
—Al fin, ya se me estaba haciendo eterno —Me quejé entre carcajadas.
Rió y seguimos con el viaje.
El sendero comenzaba a descender de forma pronunciada y debía ir sujetándome de varias ramas crecientes de los árboles, más Justin parecía descender sin problemas e incluso parecía correr.
Oía correr el agua desde alguna parte y solo lograba emocionarme más.
— ¡Llegamos! —Dio un salto y llegó a planta baja exclamando como un niño 6 años conmocionado.
Quería bajar luego, más mis zapatillas y el suelo me lo impedía, por lo que Justin se volteó y carcajeó al verme afligida.
—Ven aquí —Musitó y me estiró una mano.
Opté por tomarla enseguida y correr sin importar qué, hasta llegar donde él. Era de esperar que mis torpes piernas se enredaran y cayera sobre su pecho.
—Tranquila —Carcajeó sosteniéndome en sus brazos— ya estás aquí.
Solo reí y miré sus ojos, perdiéndome, como siempre, en ellos. Sonrió, tomó de mis brazos y me giró para que me encontrara con un paraíso, tal como él dijo.
Era hermoso, maravilloso…. El pasto cubría toda la zona y el lago del que me hablaba de a poco se arrastraba hasta la orilla de tierra blanca. Verde por todos lados y al fondo, pequeñas vertientes corrían por toda la pared cubierta de hojas verdes brillantes. Las flores exóticas crecían por doquier y el lago, no parecía más que un enorme espejo reflejando el azul cielo despejado.
—Esto… esto… es hermoso —Susurré aún anonadada, observando cada rincón.
—Te lo dije —Me abrazó por la espalda y besó mi cuello.
Se separó al instante y abrió uno de los bolsos para tender un mantel blanco en el suelo y comenzar a dejar toda la comida frente a este.
Mientras lo observaba ordenar cada cosa, supe que era real, supe que fue siempre él quien debió de estar a mi lado… y supe, que este tipo de cosas, no solo pasaba en las películas románticas, sino… en la vida. A veces… la realidad puede ser mucho mejor que la fantasía.
Desperté de mi transe y opté por ayudarlo.
— ¿Quieres comer ahora o esperamos un poco? —Se sentó a mi lado y cargó todo el peso de su cuerpo en sus manos apoyadas en el pasto.
—Acabamos de desayunar —Sonreí y empujé levemente su hombro sin dejar de observar el lugar que nos rodeaba— para la próxima vendré con mi traje de baño puesto —Reí.
Me miró y sonrió.
— ¿Quién dijo que no podíamos meternos al agua? —Rió y se puso de pie— Ven, vamos —Me estiró una mano.
— ¿Qué? ¿De que hablas? ¿A donde? —Lo miré confundida e hice sombra con mi mano sobre mis ojos para poder mirarlo desde su perspectiva.
— ¡Vamos! ¡Arriba! —Rió y corrió por un costado hasta llegar a una roca.
Me acomodé de estómago en el suelo y procuré no perderme ni un paso de lo que hiciera.
Se subió a la roca y caminó por toda la orilla hasta llegar al medio del lago. No sabía que era lo que hacía, pero algo se traía entre manos.
— ¡_____! ¡Ven aquí ahora! —Carcajeó tomando una cuerda gruesa amarrada a uno de los árboles.
Solo reí y negué con la cabeza.
— ¡Ahora! —Rió, tomó de la cuerda, dio ciertos pasos hacia atrás y corrió hasta dejarse llevar por los aires y soltar la cuerda al estar en medio del lago.
Cayó al agua y reí al verlo salir con expresiones ahogadas y divertidas.
— ¡Estás demente! —Giré un dedo alrededor de mi cien.
— ¡Ahora tu! —Me apuntó desde el agua.
Se veía divertido y no debía de ser peligroso, por lo que terminé poniéndome de pie y seguí todos los pasos que había marcado.
Una vez que sujetaba la cuerda entre mis manos, los nervios se apoderaron de mí, ya no sabía si hacerlo.
— ¡Entra al agua! ¡Ahora _____! —Rió nadando de un lado a otro.
— ¡No puedo! Tengo susto —Carcajeé insegura.
— ¡Entra! —Carcajeó.
—Muy bien… muy bien… —Musité mirando el agua— uno… dos… ¡TRES! —Y sin pensarlo más me balanceé en la cuerda y me dejé caer al estar al centro.
Salé desesperada y Justin me tomó enseguida para no dejarme ir.
—Bien hecho —Carcajeó juntando su frente con la mía y mirándome directamente a los ojos.
—El agua está exquisita —Susurré rodeando su cuello con mis brazos.
Nos miramos por segundos silenciosos y sin esperar más, juntamos nuestros labios en un beso maravilloso y dulce. El agua, mecía mi polera cada vez más hacia arriba, y sin quererlo, las manos de Justin, se aventuraban a tocar por primera vez mi piel descubierta.
Un escalofrío nervioso recorrió todo mi cuerpo y por instinto llevé mis piernas hasta rodear su cintura.
Sus manos acariciaban, bajo el agua, mi espalda completa y mis dedos, se dedicaban a desordenar con impaciencia su cabello.
El beso comenzaba a tomar velocidad y moría cada vez que su lengua, abría paso entre mis labios con delicadeza.
Sus manos se deslizaron hasta mis piernas y brindaron placenteros masajes.
Nos separamos de una vez y sentí lo cuan agitada estaban nuestras respiraciones… sabía a la perfección, que un día de estos… los besos y suaves caricias, pasarían a algo mayor.

мє ωιтнoυт yoυ - Cap 5 ♥

 

Capítulo Nº5

— ¿Estás lista? —Musitó Justin mientras deshacía el abrazo.
Asentí y me puse de pie. Estaba más que preparada para enfrentarme a una nueva vida y a la que de verdad necesitaba.
Me estiró una mano y acepté gustosa. Pattie nos miró con cariño y con un dejo de tristeza, lo entendía, arrebataba de un día para otro a su hijo.
—Cuídala, Justin —Lo apuntó con una carcajada melancólica.
Ambos carcajeamos y Justin me miró negando suavemente mientras arrugaba la nariz de forma graciosa.
Nos despedimos una vez más de Pattie y salimos de la casa en silencio. A decir verdad, los dos estábamos de alguna manera nerviosos. Todo esto era arriesgado, pero él, al igual que yo, estaba dispuesto a hacer lo necesario con tal de no separarnos.
—Tus estudios… —Musitó en medio de la silenciosa calle oscura y tenebrosa.
— ¿Qué sucede con eso? —Levanté mi vista hacia un lado para observar su perfil.
—Los dejarás y… estoy preocupado —Me miró con los ojos serios y reprendedores.
—Tranquilo, volveré a tomarlos. Aún no planeo como… pero ya me preocuparé de ello —Le sonreí, más el suspiró.
Omití comentarios y seguimos caminando en rumbo a la casa de su tío, la cual al parecer estaba vacía y Justin sacaría el auto.
No quedaba mucho camino y no me percaté cuando ya estábamos dentro de un vehículo antiguo, pero cuidado como uno nuevo.
Justin puso el auto en marcha y a la vez que el motor sonó, mi corazón se aceleró junto a este.
Debió de haberlo notado, por lo que acarició mi mejilla y se acercó hasta capturar mis labios con suavidad.
—No tienes porqué arriesgarte así —Musitó rozando suavemente sus dedos en mi mejilla.
—Nunca había estado más segura en mi vida —Le sonreí con la finalidad de entregarle confianza.
El viaje se ponía en marcha y no tuve interés en mirar hacía atrás y recordar el camino que dejábamos, era mucho mejor y más confortable mirar hacia delante y saber que todo estaría bien.
— ¿Por qué la decisión? —Preguntó en medio del silencio.
—Deberías saberlo mejor que nadie —Lo miré con tristeza.
—Lo sé, pero quiero saberlo con lujo y detalle —Sonrió de costado.
—Mis padres… se pusieron de acuerdo en no dejarme verte nunca más… ¿Crees que lo soportaría? —Bufé recordando la discusión con mi padre— quizás hubiéramos podido vernos a escondidas, pero sería como una vez cada mil semanas… las cosas no hubieran funcionado y… no quiero perderte —Mis ojos se cubrieron de lágrimas al instante en que me imaginé una vida sin él. Sola y de seguro con la clase de gente que detestaba, altanera y pedante.
Se hundió en mis ojos y sonrió con cariño y comprensibilidad.
—Y yo no sabría que hacer sin ti, no más que morir —Suspiró y no pude evitar sonreír. Sorprendentemente, él era la única persona que me hacía sonreír desde el corazón, sentir esa sensación de cosquillosas mariposas por todo el estómago, esa sensación de elevarte en el aire y no bajar más del cielo.
Optamos por dejar el tema de lado y charlar sobre nuestro nuevo proyecto de vida. Sería difícil e iba a llevar mucho trabajo de parte de los dos, pero sabíamos que no caeríamos y lucharíamos para seguir adelante.
No había puesto atención al paisaje que nos rodeaba por un largo rato, hasta que me di cuenta que los edificios, casas y todo rastro de civilización se habían esfumado y ya no había más que un camino de tierra detrás y frente a nosotros.
— ¿Hacia donde queda la casa de tu abuela? —Musité mirando hacia los alrededores. La profundidad del bosque daba escalofríos.
—No queda mucho —Carcajeó.

¿Por qué se reía?
— ¿Qué es lo gracioso? —Investigué sin abandonar una sonrisa extrañada en los labios.
—De que la oscuridad de la noche te da miedo, de que no te has dado cuenta de todo lo que hemos viajado y de que cada vez me voy enamorando más de ti —Sonrió dulce, me miró fugaz y reenvió sus ojos hacia el frente.
¿Acaso mencioné que era la persona más hermosa, tierna, cariñosa, sencilla que había conocido?
—Si, si me da miedo, segundo, tienes razón, no tengo idea de donde estamos y tercero… eres adorable —Carcajeé y seguí con la vista perdida en su perfecto perfil.
Mirar hacia delante y ver como los focos del auto alumbraban el terrorífico camino de tierra, en medio de la oscuridad absoluta, me hacía sentir en uno de esos documentales, donde el joven lleva a su chica a una casa vieja y abandonada, lugar donde no faltan los sucesos paranormales.
—El lugar de día es hermoso, así que no nos aburriremos. Por eso mi abuela prefirió quedarse aquí, veníamos a visitarla todos los fines de semana —Musitó pacífico, de seguro recordaba viejos y buenos tiempos.
— ¿Ya no vienen? —Curioseé.
—Ya no tan seguido desde… que falleció —Me miró y sonrió apenado.
—Oh… yo… lo lamento —Sentí que no debía de haber husmeado mucho.
—No te preocupes, ella sigue estando con nosotros —Suspiró— los humanos somos egoístas, sabemos que la persona descansa en plena paz y está en el más grande paraíso, pero preferimos tenerla a nuestro lado —Comentó.
—Tienes razón —Le sonreí.
Entre charla y charla, la casa por fin apareció y yo creyendo en que sería una casa abandonada, como la de las películas, me encontré con una hermosa casa pintada rosa, con ventanas de madera barnizada y un balcón para salir a tomar el sol y sentarse en una banca de madera.
—Es hermosa —Susurré aún observándola a través de la ventana.
—Mis tíos vienen a mantenerla, no quieren que se derrumbe, no un recuerdo como este… —Sonrió emocionado de volver y se bajó del auto en busca de las maletas.
Lo acompañé y me vi ansiosa de entrar pronto. Creo que me sorprendí al entrar, todo tan ordenando, todo tan limpio y tan bien decorado… ya no daba miedo, era muy parecido a visitar una casita de muñecas.
—Es muy acogedor —Sonreí dejando las maletas en el suelo.
—Lo es —Carcajeó— Es por eso que adoro venir aquí. Con Chaz venimos a veces y recordamos esos años en que éramos unos bebes. No preguntes por Ryan, está muy “ocupado” con su vida atareada en la ciudad —Rió. Me había comentado veces anteriores que Ryan era una de esas personas que trabajan duro.
—Ven, sígueme —Dejó los recuerdos a un lado y se encaminó por las escaleras, por donde seguí su paso acelerado.
Era un segundo piso pequeño, tres habitaciones y nada más… y a decir verdad, sobraba espacio.
—Esta es la pieza de mis padres, dormiremos aquí —Dijo frente a una puerta mientras buscaba la llave correcta en el llavero.
La puerta se abrió y al prender la luz me encontré con una cómoda cama de dos plazas, veladores a cada lado y un gran armario.
—Desempaca tus cosas, vengo enseguida a ayudarte, iré a revisar la despensa, debe de haber algunos alimentos, mañana saldremos a comprar si es que nos faltan cosas —Besó mi frente y salió corriendo.
A decir verdad, estaba cansada y prefería omitir el paso de guardar las cosas. Prefería meterme entre las sábanas y dormir.
Abrí mi maleta y busqué mi pijama. Al no existir frío al interior de la casa, quité mi abrigo, mi chaleco y mi polera, seguí con mis zapatos y mi pantalón… Dejé todo tirado en una esquina, mañana ordenaría.
—Estaremos bien, si falta al… —La voz de Justin apareció en la habitación y se cortó en segundos.
Me giré y analicé su imagen. Permanecía estático en el umbral de la puerta, con los ojos fijos en todo mi cuerpo… claro, estaba en ropa interior.
Me sentí nerviosa… nunca había dejado que nadie me viera en el estado en que estaba y era extraño que él lo hiciera.
—P-perdón… —Musitó nervioso y noté sus mejillas más rosadas de lo común— yo… yo… grítame cuando estés lista —Sonrió incómodo y desapareció.
Creo que me había ganado la lotería con Justin. Era todo un caballero y nunca había querido aprovecharse de mí, mas bien, era sumamente delicado y cuidadoso en cuanto a eso.
Terminé de vestirme y lo llamé tal como el dijo.
—Lo lamento —Me sonrió nervioso al entrar— No sabía que estabas… cambiándote.
—Está bien, no te preocupes —Carcajeé estirando las sábanas hacia atrás, quería descansar ¡ya!
— ¿No vas a ordenar? —Arqueó una ceja.
—Mañana lo hago, tengo sueño —Me quejé como una niña pequeña.
—Está bien —Sonrió— ______ —Expandió la sonrisa.
— ¿Si? —Me acomodé bajo las sábanas.
— ¿Podrías taparte los ojos? quisiera cambiarme y no quiero bajar —Rió.
—Claro —Acompañé su risa y cubrí mi rostro con el cobertor.
Era una adolescente y siempre había tenido cierta curiosidad por el cuerpo de Justin, por lo que descubrí mis ojos con cuidado y sonreí traviesa al observarlo.
Estaba en lo cierto, su cuerpo había sido tallado por ángeles. Sus piernas moldeadas a la perfección, su torso descubierto era un deleite para mis ojos y su… ¡Dios! Volví a cubrir todo mi rostro y esperé a que Justin anunciara que estaba listo.
Se metió bajo las sábanas y enseguida se acercó hasta rodear mi cuello con uno de sus brazos.
—Siempre e soñado con… abrir los ojos una mañana y verte dormir a mi lado —Suspiró acariciando mi mejilla.
Me quedé mirando sus ojos, era lo más maravilloso que me podía haber pasado en la vida.
—Te amo —Susurré.
—También yo —Tomó de mi mentón y me acercó lentamente hasta sus labios, para capturarlos con suma delicadeza y ternura. Me llenó de tranquilidad y cariño. Sus labios nunca habían sabido más dulces que esa noche y no podía evitar dejarme llevar por el exquisito compás que sus labios creaban.
—Buenas noches —Susurró con los ojos cerrados.
—Buenas noches, Justin —Sonreí y me acomodé en su pecho para quedarme dormida con la hermosa melodía de su corazón.

 

 

 

Perdon por tardar perO es que TENGO EXAMENES, y tengo que estudiar mucho para no reprobarlos.. y prefiero dejar de subir por unOs cuntOs dias a quemarme..!! SO esperO que les guste este Cap :) GRAX POR LOS COMENTS

 

мє ωιтнoυт yoυ - Cap 4 ♥

Capítulo Nº4

Con la rabia latiendo agitadamente en mi corazón, tomé mi celular y tecleé rápidamente la alarma, reprogramé y dejé un horario pendiente: 3:30 de la madrugada.
Sabía muy bien lo que tenía en mente y no había manera de que me arrepintiera.
Busqué entre mi closet una de las maletas más amplias y al tener una en mano, saqué gran cantidad de ropa, sin importar que prendas fueran, solo importaba que cayera la mayor cantidad posible.
Tomé un bolso de menor tamaño para cosas básicas, como sepillo de dientes, un sepillo para el cabello, perfume, maquillaje y todo ese tipo de cosas necesarias para una mujer.
Al terminar de empacar todo lo esencial, dejé mi abrigo, maltea y bolso de mano, bajo la cama. Apagué la luz y me escondí bajo las suaves frazadas de mi cama vestida de pies a cabeza, no había tiempo que perder. Ahora solo quedaba que Justin aceptara.

La delicada melodía de la alarma vibró bajo la cabecera, logrando que mis ojos se abrieran de par en par. Dormida, estaba concientemente para el momento.
Tiré las sabanas hacia atrás y moldeé un bulto, con sábanas gruesas, bajo las frazadas, lo que reemplazaría mi cuerpo.
Me abrigué y salí de la habitación pretendiendo ser silenciosa y cuidadosa. Los pasillos y todo rincón, permanecían en plena oscuridad, por lo que con mayor razón debía tener cuidado.
Hice un gran esfuerzo al bajar las escaleras. Era uno de esos momentos en que los escalones parecían ser interminables y debía permanecer con los dientes apretados para evitar un quejido o un jadeo de cansancio.
Al llegar frente a la puerta principal, me acerqué hacia la mesita de un lado y tomé el lápiz y un pequeño bloc de notas para anotar:
“Gracias por enseñarme los dos tipos de mundos. Uno donde existe la frialdad, la avaricia, el dolor, donde no hay sentimientos, al que pertenecen ustedes. Y el otro donde la gente tiene corazón, donde lo importante es ser como eres, donde la gente si tiene valor. Donde pertenece mi corazón.
Estaré bien y ustedes también lo estarán. No pierdan tiempo en buscar a Julieta y busquen en sus interiores la clase de personas que son.
Con amor, ______"
Desprendí la lámina y pegué el adhesivo de esta en la puerta. Giré la manilla y salí del frío hogar.
Podía tomar mi auto, pero podría ser un camino fácil para que mis padres pudieran localizarme, así que preferí salir del territorio y caminar por la oscura calle esperando a que un taxi, cual no tardó en pasar.
Di la dirección y miré hacia atrás asegurándome de que el vehículo de mi padre no viniera en persecución.
Me pareció un viaje interminable y las lágrimas de angustia no tardaron en aparecer. No por dejar mi hogar, ni por dejar a mis padres… si no por haber nacido con unos padres tan desgraciados. Nunca lograrían entenderme y yo por más que tratara de entrar en sus mentes y ver las cosas con sus ojos, era imposible.
El amable chofer me dejó a las afueras de la casa de Justin, me ayudó con la maleta y se marchó apenas di unos cuantos pasos.
Tomé mi celular y marqué el número de mi amado, no quería interrumpir el sueño de todos.
— ¿Aló? ¿_____? —Se preguntó extrañado.
—_____—Sollocé frente a la puerta de su casa.
— ¡Dios! Linda, ¿Qué sucede? —Su voz se entonó preocupada y era de esperarlo ¿Por qué lo llamaría a las 3:56 de la mañana?
—Justin… estoy en la puerta de tu casa —Musité con un nudo soportando en mi garganta, tratando de encerrarlo y no dejarlo escapar, pero cada vez era más intenso.
— ¡¿Qué?! —Exclamó sorprendido— Espera unos segundos.

Justin dio fin a la llamada y guardé mi celular en el bolsillo de mi abrigo. A los cortos minutos, la puerta en frente a mí se abrió y Justin no hizo más que abrazarme con preocupación.
—____ ¿Qué sucedió? ¿Estás bien? ¿No viniste en auto? —Miró distraído detrás de mí— ¿Te das cuenta de la hora que es? Pudo haberte sucedido algo ¿Quién te trajo? ¿Eh? —Estaba desconcertado y eso mismo lo llevaba a un interrogatorio de mil preguntas.
—Tenemos que irnos, Justin —Sollocé buscando su mirada.
Sus ojos inquietos se apaciguaron al encontrarse con los míos y tomó mi rostro entre sus manos para llevar sus labios hasta mi frente y depositar un tierno y tranquilo beso.
— ¿De que estás hablando? —Me miró confundido y sonrió de costado, aún sin entender.
—Justin, necesitamos irnos, ya. Te explicaré luego que es lo que sucede, ahora… necesito que tomes tus cosas y nos vayamos al lugar más lejos que conozcas y el menos probable para una búsqueda —Sollocé.
— ¡¿Te escapaste?! — ¿Es enserio?
— ¿Tu que crees? —Dije nerviosa, necesitábamos irnos luego, antes de que mis padres se percataran de que los había dejado.
—Dios… —Se llevó una mano a la frente y suspiró— entiendo… —Me sonrió llenándome de confianza y me abrazó una vez más— vamos adentro, te tomarás un café mientras empaco mis cosas —Besó nuevamente mi frente y entramos a su cálido y hogareña casa.

Había tenido pocas oportunidades de visitarlo, pero los recuerdos eran maravillosos. Nunca me había sentido tan cómoda, la familia de Justin era espectacular.
Me invitó a pasar a la cocina, me corrió la silla para que me sentara y se preocupó de servirme un café a temperatura para regular lo frío que estaba la mía.
—Esperarme aquí ¿Si? —Sonrió y solo asentí con la cabeza mientras soplaba torpemente la taza con líquido ardiendo.
Jugué con la cuchara dentro de la taza una y otra vez. Nunca había tenido una decisión tan importante como esta en mi vida y no me arrepentía. Nadie podría arrebatarme al amor de mi vida.
Apresurados pasos se escucharon desde la escalera y presté atención en la puerta, esperando a que Justin apareciera vestido y con una maleta en la mano, preparado para salir a un viaje sin rumbo, más me sorprendí al ver a pattie.
— ¡Cariño! —Sonrió, pero aún así con un dejo de preocupación. Se acercó, rodeó mi cuerpo con sus cálidos brazos en un dulce abrazo y se alejó para mirarme con aprensión.
—Buenas… noches señora Pattie, lamento haberla despertado —Musité incómoda.
— ¡Ay mi niña! Sabes que puedes llamarme Pattie —Corrió una silla y se sentó para mirarme con los ojos de una madre preocupada.
Solo sonreí y volví a jugar con la cuchara.
—Cariño —Acarició mi mano reposada en la mesa— ¿Estás segura de que es esto lo que quieres? —Me sonrió comprensiva.
Solo asentí y devolví la sonrisa.

—Tus padres. Sabes que harán hasta lo imposible para encontrarte.
—Lo sé, pero hagan lo que hagan… no pueden… no pueden alejarme de él —Sonreí con melancolía.
—Linda, un amor fuerte como el de tu y Justin los mantendrá unidos siempre, incluso cuando ya no se soporten —Carcajeó— Cuídense —Suspiró y extendió los brazos.
Mis ojos se cubrieron de lágrimas. No quería arrebatarle a su hijo, pero era la única salida. Amaba a Pattie, creo que si su hijo no fuera el chico de quien me había enamorado, le habría pedido que me adoptase.
Me acerqué y dejé que sus brazos protectores me rodearan. Un abrazo maternal y confiable era lo que necesitaba.
— ¿Estás lista? —Escuché su voz aparecer con un eco en la cocina silenciosa.
Deshicimos el abrazo y Pattie se puso de pie, caminó hacia uno de los cajones de la cocina y sacó un par de llaves.


—Tenlas. Son las llaves del auto de tu tío y las llaves de la casa de tu abuela, no lleves tu vehículo —Musitó acercándose a Justin.
Él solo sonrió y abrazo a su madre con intensidad.
—Te amo —Susurró ella.
—Igual yo —Sonrió él al alejarse.
Como desearía tener una relación así con mis padres… si la tuviera… todo esto no estaría pasando.

 

 

 

 

Aqui su Cap !!! :D espero que els guste.. y chicas.. me gustaria que porfavOr comenten mas.. se que no es mia la nove.. pero me gustaria saber que piensan de la nove.. so ya saben Bye Bye

 

Pd: Pasense pOr este MetrO Please http://funkyy.metroblog.com/ Su nOve es Buenisima.. Necesita mas lectOras ♥

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